
Cornella.net: la estrategia de andamio
Vicens Badenes
Es muy probable que finalice el siglo XX sin que haya sido plenamente definida lo que se ha dado en llamar sociedad de la información. Los investigadores sociales andan hurgando sin cesar en un complejo entramado cuya geometría variable sitúa la economía, la sociedad, la cultura, la ciencia, la tecnología y una emergente redefinición del concepto de poder, basada en las redes de información y comunicación, en el eje central de su andamio. Y precisamente de eso, de andamios, saben mucho en Cornellà de Llobregat, una ciudad de poco más de 83.000 habitantes, situada en el área metropolitana de Barcelona. Los utilizaron frenéticamente en la década de los años 70 para construir viviendas. Sus 6,9 km2 llegaron a ser el espacio vital de cerca de cien mil personas, en lo que constituyó una de las zonas urbanas más densamente pobladas de Europa.
Y los vuelven a utilizar ahora, pero ya no son aparatosas estructuras de hierro y madera, sino parpadeantes ordenadores conectados en red. Con ellos están construyendo algo nuevo que, a ciencia cierta, aún no saben que es, pero en opinión de estos emprendedores sociales y ahora aprendices de tejedores de redes telemáticas, debe de acercase mucho a las definiciones que tratan de explicar la sociedad de la información.
Surgida como una necesidad de buscar respuestas concretas al problema del progresivo debilitamiento del movimiento asociativo, la red ciudadana de Cornellà tiene como reto fundamental trazar nuevas vías de diálogo, participación y compromiso de ciudadanos y ciudadanas. Un nuevo compromiso que permita definir un espacio virtual local de libertad, sin discriminaciones de carácter económico, social, cultural, integrando a todos y a todas, en una propuesta intergeneracional abierta a los retos de la sociedad digital. Desde el colectivo de las asociaciones de padres y madres de alumnos, hasta los pequeños comerciantes y vendedores, pasando por entidades culturales, asociaciones de vecinos, clubes deportivos, centros cívicos, sindicatos, pequeñas y medianas empresas o asociaciones de jubilados. Y de manera muy especial, centros escolares, institutos de enseñanza media, de formación profesional, bibliotecas y centros de lectura de Cornellà, están siendo convocados a este foro virtual de innovación social.
La ciudad, con más de doscientas asociaciones de todo tipo, tiene dos tercios de su población inscrita en alguna de estas entidades y, sin embargo, la gestión y las actividades de la mayoría de ellas, están atravesando una crisis que empieza a comprometer la continuidad de alguno de estos colectivos: Las nuevas exigencias laborales y profesionales de formación continua, cuando no la creciente precariedad en el empleo; un comportamiento individualista que deja entrever la necesidad de "rentabilizar" el tiempo libre bajo una nueva lógica social; un modelo de relación de muchas de estas entidades con las administraciones, basado en la subvención permanente que se demuestra cada vez menos sostenible; unas normas administrativas extremadamente recelosas que exigen a estas entidades habilidades contables y financiaras no siempre existentes. Pero también la permanente competencia de la televisión y su oferta "cultural" estandarizada, la creciente tendencia del ocio a la carta, el auge del principio del mínimo esfuerzo y las ofertas lúdicas garantes del mayor anonimato de las grandes áreas comerciales, están cuestionando la viabilidad de estos espacios colectivos.
Años atrás, en Cornellà y en muchas otras poblaciones del área metropolitana de Barcelona, estas mismas entidades constituían el entramado social que vehiculó la integración y el mestizaje entre las culturas de origen de los hombres y mujeres venidos de otros lugares del país en busca de nuevas oportunidades de vida y trabajo. Y en estos ámbitos sociales tiene su origen buena parte del andamio intercultural en el que se han basado el progreso económico y social de estas ciudades. El movimiento asociativo ha sido, y es en gran medida, el motor social y cultural de la ciudad. Su fragilidad es el debilitamiento de los canales de participación de los ciudadanos, y en muchas ocasiones una nada disimulada invitación al silencio.
Diversidad social de la red
Qué hacer y cuál fue la razón que impulsó el primer encuentro de este grupo de personas cuyos elementos comunes eran muchos años de activismo asociativo y el uso habitual de Internet. La puesta en marcha de la red ciudadana de Cornellà ha sido el resultado de despejar estas incógnitas iniciales, con la convicción de que son necesarias respuestas imaginativas a las nuevas e inmensas oportunidades que aporta el uso de las nuevas tecnologías en el ámbito social. Seguramente el marco en el que se celebró la reunión, la Peña Cultural Andaluza "Los Aficionaos"; la clausura celebrada recientemente del XVII festival Flamenco de Catalunya, Cornellà98 y las numerosas visitas que había tenido la web del festival, ejercieron una influencia determinante en muchos de los asistentes. Y es en la diversidad social y cultural de estos activistas sociales donde radica uno de los valores fundamentales de esta red ciudadana: maestros, trabajadores de la construcción, periodistas digitales, arquitectos fascinados por las posibilidades de la realidad virtual en la definición de espacios imaginarios, virtuosos del Quake, administrativos, usuarios y usuarias permanentes de chats, informáticos, abogados, empresarios, comerciantes, estudiantes, químicos, diseñadores gráficos, filólogos... Catalanes, andaluces, castellanos, extremeños, gallegos, todos ellos miembros activos de entidades ciudadanas y con una misma necesidad de apostar por las nuevas oportunidades de interrelación y comunicación que permiten las tecnologías de la información: seguramente los nuevos andamios del siglo XXI.
Algunos meses antes, con el apoyo municipal, algunas entidades ya habían hecho acto de presencia en la red. Un convenio de colaboración entre una entidad de ahorro y el ayuntamiento de Cornellà, en el marco de la reordenación del sistema público de bibliotecas, concedía ordenadores y módems a treinta entidades de la ciudad especialmente centros de enseñanza. Se trataba de rentabilizar los fondos bibliográficos de los distintos centros escolares conectándolos, a través de Internet, con la biblioteca municipal y aprovechando al mismo tiempo, las potencialidades de las redes telemáticas como soporte pedagógico.
Igual que sucede en la mayoría de los centros escolares de ciclo inicial y de secundaria de Catalunya y España, el uso de las redes telemáticas es una de las asignaturas pendientes en la práctica totalidad de los programas educativos. La implantación del Programa de Informática Educativa, por parte del gobierno de la Generalitat de Catalunya es una propuesta interesante que no llega a satisfacer en lo más básico las necesidades reales de los centros. Hoy, son los profesores, en determinadas escuelas e institutos, quienes logran acceder a Internet a través de este programa y sólo en contadísimos casos la red es utilizada por los alumnos como soporte o medio de estudio.
Transformar esta realidad no es una prioridad de la red ciudadana de Cornellà, no está a su alcance, sin embargo, sus promotores sí están convencidos que la implicación en el proyecto de profesores y alumnos, dentro y fuera de las aulas, es un objetivo estratégico para el crecimiento de la red ciudadana.
La colaboración institucional
Desde el primer momento, la colaboración ha presidido las relaciones entre el ayuntamiento y los miembros de la red ciudadana. Su convergencia de intereses, tanto en el fortalecimiento del tejido asociativo de la ciudad, como en la promoción del diálogo social en el nuevo territorio virtual, los abocaba a una necesaria complicidad en la definición de una renovada estrategia del andamio social. Para el ayuntamiento, sobre la base del principio de subsidiariedad, son los propios ciudadanos los que han de fijar los contenidos en las nuevas comunidades digitales. Esta colaboración institucional se ha concretado en la dotación de equipamiento y soporte técnico a las iniciativas de la red ciudadana. La primera de ellas, y seguramente la más importante, ha sido la cesión del dominio local Cornella.net y la distribución gratuita de cuentas de correo electrónico al conjunto de entidades, clubes y asociaciones del municipio. Esta cesión gratuita alcanzará inicialmente la cifra de mil cuentas, y en la misma medida que se incremente su demanda, el ayuntamiento aumentará la capacidad de almacenamiento del servidor de correo, puesto a disposición de la red ciudadana en las mismas instalaciones de la empresa VirtualBAIX, proveedora de acceso a Internet de la mayoría de los miembros de la red.
Más allá de las utilidades interactivas de Internet: correo, listas de distribución, o foros de discusión, la red está proponiendo a sus miembros la prestación de nuevos servicios: definiendo nuevos modelos de relación entre los profesores y los padres de los alumnos, más atentos a las distintas realidades de los jóvenes a través de una información y comunicación permanente; canalizando las ofertas de empleo del sector comercial y de las pequeñas y medianas empresas, agilizando los trámites administrativos del ayuntamiento y las distintas administraciones públicas con delegación en la ciudad; ofreciendo un asesoramiento permanente a las asociaciones y entidades cívicas que mejoren y agilicen su gestión interna, la relación con sus asociados y con las administraciones, dando a conocer sus actividades, el cómo y el porqué las hacen. La red ciudadana es una invitación permanente a repensar la sociedad de forma activa, a partir de los instrumentos que está aportando la tecnología digital. Sus límites van a estar condicionados por la imaginación y la actitud de las personas y no por sus habilidades técnicas.
El reto de la identidad y la cohesión social
La introducción de las tecnologías de la información y comunicación en la vida cotidiana de las ciudades se está produciendo lenta pero inexorablemente. La liberalización del mercado de las telecomunicaciones en España, en diciembre del 98, ha sido el punto de arranque de un proceso que exigirá mas tiempo de lo necesario para equilibrar territorialmente las actuales ofertas. Y, entretanto, Telefónica, el operador mayoritario, sigue sin apostar decididamente por el uso social de Internet. Y es ahí precisamente dónde los impulsores de la red ciudadana de Cornellà ven uno de los principales obstáculos para su desarrollo: deficiente calidad de las conexiones telefónicas y el alto coste de las tarifas.
El compromiso de los distintos gobiernos locales empieza a concretarse a medida que sus responsables toman conciencia de las transformaciones sociales y económicas que se avecinan y empiezan a definir estrategias en nuevas infraestructuras y servicios al conjunto de los ciudadanos.
Si la ubicación geográfica, el nivel de urbanización y conectividad viaria determinaban en gran medida a localización y creación de nuevas actividades económicas y empleo, hoy las ciudades están viendo emerger otro factor clave para su desarrollo económico: la existencia de infraestructuras de telecomunicación y redes de cable de fibra óptica que les permitan acceder y competir en el mercado global.
La capacidad de establecer ámbitos de colaboración entre ayuntamiento y estos tejedores de redes ciudadanas, será fundamental para que unos y otros logren alcanzar sus objetivos y construyan los andamios del siglo XXI. El progreso económico y cultural, la identidad y cohesión social de la ciudad están en juego, en una sociedad de la información en la que el conocimiento y una nueva dimensión del concepto de ciudadanía determinarán su futuro.
Vicens Badenes
Periodista y concejal de cultura de la ciudad de Cornellà de Llobregat.
Promotor de Cornellà Xarxa Ciutadana.
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