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Tony
Blair Portar el estandarte británico en el mundo moderno significa ser un socio activo en las alianzas de las que formamos parte. El aislacionismo y la marginación dentro de Europa no son comportamientos patrióticos, sino que van en contra de nuestros propios intereses nacionales. En un mundo cambiante, en el que los problemas comunes han de ser afrontados de una manera conjunta, protagonizar un papel de liderazgo dentro de estas alianzas es cada vez más importante, mientras que permanecer rígido y considerar cada pulgada de soberanía compartida como una pérdida de identidad nacional es ignorar la realidad política contemporánea. Más aún, para una nación tan orgullosa de su historia como Gran Bretaña, se trata de una muestra de falta de confianza que se contradice con nuestro auténtico potencial .Europa es una oportunidad única para tener influencia y ejercer liderazgo en cuestiones vitales para los intereses del Reino Unido. El auténtico patriotismo consiste en defender antes que nada los intereses británicos, y en el siglo XXI ser patriota significa no dar la espalda a Europa, la alianza clave que tenemos en nuestras mismas puertas, de la que dependen millones de puestos de trabajo y con la que realizamos un sesenta por ciento de nuestro comercio. Y el patriotismo también consiste en no descartar la opción de incorporarnos a la moneda única si el pueblo británico así lo decide en un referéndum. El aislacionismo sólo serviría para relegar al país a los márgenes de Europa. Los conservadores han confirmado durante la campaña electoral que planean dos cumbres para renegociar los actuales tratados europeos, firmados por Londres. Esa política es jugar con fuego y sería un auténtico desastre. En materia de comercio se nos escucha porque actuamos como parte de Europa y porque tenemos un papel decisivo en la campaña de apertura de los mercados. En Oriente Medio tenemos influencia porque actuamos de manera conjunta con nuestros socios. Esto es lo que significa Europa como "superpotencia", y no como "superestado". Vamos a continuar siendo naciones-Estado, pero trabajando de manera conjunta lograremos afrontar con más fuerza los problemas globales, en una lógica elemental que está llevando a agrupamientos regionales en todo el planeta. La teoría de que tenemos que elegir entre Estados Unidos y Europa se apoya en premisas falsas. Tenemos más fuerza ante Washington si se nos percibe como un líder dentro de Europa, y tenemos más influencia en Europa si se percibe que Washington nos escucha con atención. El papel de Gran Bretaña debe ser el de un puente entre ambos lados del Atlántico. Estoy orgulloso de los logros hasta ahora de mi gobierno en relación con Europa. Hemos pasado de la marginación a tener una nueva influencia, hemos defendido con éxito nuestros intereses económicos sin quedar aislados, y hemos obtenido el mayor porcentaje de fondos estructurales de nuestra historia. Hemos planteado propuestas en materia de defensa europea que complementan y apoyan a la OTAN y con las que están de acuerdo nuestros socios europeos, y también Estados Unidos. En los últimos dos años hemos liderado el proceso de reforma económica europea, ganado los argumentos sobre la armonización fiscal y empujado cambios en el funcionamiento de los mercados de trabajo y de capital, demostrando que es perfectamente posible mantenernos firmes en la defensa de nuestros propios intereses fundamentales y ejercer una influencia auténtica y positiva. En mi segundo mandato vamos a continuar presionando para la realización de reformas estructurales que hagan las economías europeas más flexibles y dinámicas, y vamos a estar al frente del proceso de ampliación. Gran Bretaña quiere dar una nueva legitimidad a la Unión Europea asegurándonos que son los gobiernos nacionales quienes establecen la agenda a través del Consejo Europeo. En cuanto al euro, nuestra posición quedó establecida en 1997 y no ha cambiado. En principio apoyamos una moneda única que tenga éxito. Y en la práctica han de cumplirse los cinco requisitos económicos establecidos por el canciller del Exchequer, y cuya evaluación efectuaremos a comienzos de la próxima legislatura. En el caso de que se cumplan, la cuestión será sometida al gabinete, al Parlamento y al pueblo del Reino Unido en un referéndum. La elección entre un aislacionismo que mira hacia atrás y un patriotismo que mira hacia delante no está limitada a Europa, sino al papel global de nuestro país y a cuestiones como la ayuda al Tercer Mundo. Hay mil doscientos millones de personas -uno de cada cinco habitantes del planeta- que vive en condiciones de extrema pobreza, ciento cincuenta millones de niños cuyo desarrollo físico y mental está comprometido, la tuberculosis mata a dos millones de personas al año, la malaria a un millón, y treinta y seis millones de personas son seropositivas. Estas cifras son una afrenta a nuestro sentido de la humanidad, y no tenemos derechos a llamarnos el "mundo civilizado" mientras tanta gente está obligada a vivir en esas condiciones. Semejante grado de pobreza es una fuente de inseguridad global. En un mundo cada vez más interconectado e interdependiente, ninguno de nosotros puede pretender permanecer aislado de las consecuencias de la depravación. Muchos de los problemas que nos afectan -guerra y conflicto, delincuencia internacional, tráfico de droga, sida, degradación del medio ambiente, etcétera- están causados o exacerbados por la pobreza.
Tony Blair.
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