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| Katy
Carreras-Moysi En la primera inauguración del Gran
Teatro del Liceo de Barcelona, el 4 de abril de 1847, en el magno recinto se bailaron
entre otros malagueñas y fandangos. Los estudiosos coinciden que ya desde aquella época
e incluso antes, el flamenco en Barcelona ha sido y es un nexo artístico que convoca no
sólo personas vinculadas a la nutrida comunidad andaluza que habita aquella tierra, sino
que aúna un público heterogéneo, plurilingüe y sin complejos, que ama el flamenco y lo
incorpora a sus vidas.
Barcelona es una ciudad que, más allá
de las modas de fin de milenio, tiene ángel. Hoy en día, se puede comprobar que en
cualquier lugar del planeta es facilísimo convencer a un ejecutivo, a un profesional, a
un artista, o a un
ciudadano cualquiera, de que venga a vivir a la Ciudad Condal. Nadie como los
barceloneses, de nacimiento o de adopción, sabemos el caudal creativo que puede generar
el genio local que se respira en la gran urbe mediterránea. Fenicia, griega, romana, mora
y gitana..., de tantos sitios, Barcelona se ofrece al mundo como un transatlántico lleno
de posibilidades para cualquier idea, para cualquier iniciativa que se quiera realizar.
Por eso, y también por su ubicación
geográfica, bañada por el mar Mediterráneo y a las puertas de la gran Europa de la que
formamos parte; por su gente a la que caracteriza la profesionalidad y la calidad humana;
por sus infraestructuras; por
sus equipamientos; por su capacidad hotelera, que acoge hoy en día un gran número
de congresos, Barcelona es una ciudad de franca acogida que facilita cualquier actividad
que se lleve a término en su territorio.
No quisiera abusar de verdades que de
harto conocidas ya suenan a tópicos, pero sí deseo recordar que en Barcelona, que opta a
celebrar el año que viene el
28 Congreso de Arte Flamenco, tanto desde los barrios como en las peñas del
cinturón que la circunda, por no mencionar el resto de pueblos catalanes que cuentan con
vínculos sólidos con el flamenco, ha demostrado que no sólo se centra en una mirada
romántica sobre un arte secular, sino que, día a día, le aporta nuevos artistas y nuevo
bagaje. Figuras contemporáneas y novísimas del cante, del baile y del toque como Mayte
Martín, Ginesa Ortega, Duquende, Miguel Poveda, José María Cañizares, Chicuelo, Rafael
Martos, Susana Escoda o Rosana Romero se unen a una saga que
venera ancestros ilustres como el guitarrista Miguel Borrull o la llorada Carmen Amaya.
Es por ello, y por qué géneros como la
rumba catalana y el garrotín de Lleida tienen sus orígenes en Catalunya, y porque allí
el flamenco cuenta con matices genuinos, que nos hemos propuesto como objetivos revisar la
historia catalana del flamenco y observar su futuro. Así, el Congreso, que tiene como
punto de partida y referente de prestigio y conclusiones los que se desarrollaron en
lHospitalet el 1986 y en Santa Coloma de Gramenet en septiembre de 1995, pretende
desarrollar estudios sobre los palos citados, determinar los matices particulares del
flamenco en Barcelona, establecer las posibles relaciones con otras expresiones como las
habaneras, redactar biografías y hasta hagiografías de los flamencos catalanes y
discutir la influencia que ha tenido su obra en artistas de otras disciplinas, como
Rusiñol, Anglada Camarasa, Gerhard, Manolo Hugué, etc.
Otras actividades que centrarán el
encuentro serán la recopilación y la catalogación de la ingente cantidad de documentos
y datos del flamenco en Catalunya, acción que dará lugar a una base de consulta
utilísima para estudiosos
y aficionados. También se prevé crear el Espacio Permanente Carmen Amaya, que
custodiará documentación
de indiscutible interés para los investigadores de su figura y estudiará su legado
artístico y, por extensión, la expresión flamenca en Barcelona. Y, finalmente,
homenajear a otro genio vinculado a la Ciudad Condal, Vicente Escudero, en el vigésimo
aniversario de su muerte.
Todo ello se hará con un especial
interés en la participación de la juventud, con la difusión de los artistas catalanes
en el punto de mira y con la intención de insertar el Congreso en el resto de programas
culturales de la ciudad que, como es sabido, con el Fórum Universal de las Culturas del
2004 catalizará
culturas de todo el mundo.
Ya contamos con una programación
preliminar de la cual a modo de ejemplo, se pueden avanzar las ponencias sobre el cante
jondo en Sabadell o la influencia del flamenco en los escritores catalanes del XIX.
Además de las múltiples actuaciones de los artistas del cante y del toque, se está
estudiando dotar de protagonismo especial al baile, teniendo en cuenta que ha sido una de
las manifestaciones flamencas más arraigadas en nuestra tierra. Esto se podría concretar
en un espectáculo exclusivo que, como todas las otras iniciativas, se verá complementada
con la edición de varios libros, grabaciones discográficas y exposiciones paralelas
sobre la generación actual de flamencos catalanes y el mencionado homenaje al maestro
Escudero.
Pocas manifestaciones como el flamenco
tienen tanta capacidad de profundizar en el sentir humano. El síntoma principal es esa
facilidad para oficiar la catarsis entre ejecutores y público. Oral y nómada, incluso a
las puertas del siglo XXI, su calidad no se mide con cifras o adjetivos tradicionales. El
flamenco es un estado del alma. En Barcelona queremos buscar, pactar y disfrutar un poco
con el Duende.
Barcelona espera con ilusión ser sede
del 28 Congreso Internacional de Arte Flamenco, para así poder plasmar todo este interés
cultivado durante generaciones, y poder ofrecer a todos los asistentes y sus acompañantes
un rico mosaico de actividades lúdicas y sociales que quedarán reflejadas en el programa
definitivo de este acontecimiento.
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