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Cristóbal Cervantes
Afortunadamente, el lunes 7 de febrero
por la tarde, comenzó a producirse la reacción de la policía (650
efectivos) y se llevaron a cabo las primeras detenciones (en estos
momentos hay 17 detenidos) y cargas contra los grupos violentos, lo
que frenó muchos los ímpetus de los exaltados. Por otro lado, en el
mismo momento se comenzaron a producir las primeras reacciones políticas
serias, con declaraciones de todos los líderes políticos, sindicales
y sociales, tanto locales como estatales. También se produjeron reacciones
del gobierno de Marruecos, de la Unión Europea, de la Iglesia, de
las ONG's, etc. Incluso el delegado del gobierno en Andalucía dio
el lunes por la tarde la primera rueda de prensa para explicar lo
sucedido, 48 horas después de que explotaran los accesos de violencia.
Especial significado tuvo las reacciones de los empresarios agrícolas
y hoteleros de la provincia de Almería que alertaron sobre las consecuencias
negativas para la economía provincial (y las suyas particulares, 1.500
millones diarios de pérdidas) de los acontecimientos violentos. También
hay que destacar la alarma que produjo las informaciones que confirmaban
el desplazamiento a El Ejido de jóvenes de extrema derecha de otros
lugares de España (y la propaganda de las dos páginas web en las que
se animaba a los skin heads a desplazarse a El Ejido a "luchar contra
los inmigrantes"), así como la avalancha de críticas desde todos los
medios de comunicación locales, estatales y mundiales sobre la pasividad
policial y la responsabilidad política del PP en esta pasividad, y
el coste que supone esto en precampaña electoral como estamos. Como
consecuencia de todas estas reacciones el lunes por la noche se produjeron
muchos hechos violentos pero de menor intensidad de la prevista en
un principio. El balance de la noche del lunes fue de alrededor de
60 personas heridas atendidas en los centros sanitarios y un número
indeterminado de heridos que no fueron al hospital, pero afortunadamente
ninguna víctima mortal. Los heridos fueron tanto magrebíes, como policías
y autóctonos de El Ejido por las cargas policiales. Se han producido
navajazos, apaleamientos, el incendio de muchas casas de inmigrantes,
incluso con niños en su interior, la quema y destrozo de coches y
negocios propiedad de inmigrantes, etc. En estos momentos 4 magrebíes
permanecen ingresados, y según las últimas informaciones no reciben
ninguna atención médica ante las amenazas de cabezas rapadas al personal
facultativo de hacer pagar caro al médico o enfermera que los atienda.
También hay que destacar que la mezquita de la comarca del poniente
almeriense fue quemada y arrasada y los agresores se orinaron en el
libro del Corán, lo que para los que conocen a los seguidores de la
religión musulmana saben que es motivo de guerra santa y es difícil
imaginar una humillación mayor. Todos hemos podido ver los atentados
racistas en Alemania, Francia, EE.UU., etc., pero yo no recuerdo haber
visto que se llegara al límite al que se llegó aquí ese día dedicándose
algunos grupos de incontrolados a salir a la "caza del moro" escopeta
en mano, como si fueran conejos. Incluso un helicóptero de la Guardia
Civil fue atacado con armas de fuego recibiendo el impacto de algunas
balas. La primera reacción de los magrebíes fue de pánico y todos
se refugiaron en donde pudieron. En estos momentos algunos han comenzado
a salir de sus escondites para hacer acopio de comida, bebida, tabaco,
etc., pues desde el sábado no habían podido hacerlo. Un número importante
de ellos han comenzado a salir de la comarca y desplazarse a otras
provincias cercanas a Almería, muchos van hacia Murcia, Alicante,
etc. Un número imposible de cuantificar (algunos hablan de varios
cientos y otros aumentan la cifra hasta alrededor de tres mil) está
refugiado en las Sierra de Gador cercana al municipio de El Ejido,
escondidos en cuevas y cortijos abandonados o simplemente durmiendo
al raso. La Guardia Civil y la Cruz Roja se encargan de suministrarles
comida y bebida. El martes 8 de febrero, comenzaron a producirse las
primeras reacciones de grupos de inmigrantes que se manifestaron en
varios puntos de la provincia de Almería pidiendo la paz y la tolerancia.
Se han producido incendios en varios invernaderos y almacenes de plástico,
al parecer llevados a cabo por grupos de inmigrantes. A pesar de la
dificultad de coordinación entre los miles de inmigrantes se han puesto
de acuerdo para iniciar una huelga indefinida que ha paralizado el
trabajo en las 13.000 hectáreas de invernadero. Esta huelga supone
"de facto" la paralización de la economía de la comarca y casi de
toda la provincia. Los inmigrantes son conscientes de su fuerza y
han comenzado una huelga con la que se venía amenazando desde hacía
muchos años pero que nunca se había llevado a cabo. Para dar una idea
de las cifras económicas que se manejan, el año pasado se contabilizaron
unos beneficios en el sector de más de 300.000 millones de pesetas,
y todo ese inmenso proceso productivo se ha paralizado ahora. De seguir
la huelga varios días más las consecuencias económicas pueden ser
importantes (los empresarios cifran en 1.500 millones las pérdidas
diarias). Se han visto a muchos agricultores desplazándose a las montañas
a buscar a los inmigrantes escondidos para pedirles que vayan a trabajar.
Los inmigrantes son conscientes de que no tienen nada que perder,
"excepto las cadenas", pero los pequeños y grandes empresarios del
sector pueden perder mucho, muchísimo. Por otro lado, trabajadores
y compañeros de diversas ONG's de solidaridad han tenido que huir
y esconderse en casas de amigos en varios pueblos de Almería, y algunos
se han desplazado a Murcia y otros lugares próximos. El lunes por
la noche se tuvieron que desplazar varios coches a la zona a "rescatar"
a algunos de ellos a los que la policía les había dicho que no podían
garantizar su integridad física. Hay que resaltar que los grupos nazis
violentos que se organizaron en la zona, destrozaron y saquearon los
locales de Almería Acoge y Asociación de Mujeres Progresistas en El
Ejido entre otras organizaciones, robando sus archivos con datos personales
tanto de inmigrantes a los que atienden como de socios y colaboradores
de ambas organizaciones. La presencia el miércoles 9 de febrero en
El Ejido de dirigentes sindicales y políticos (entre ellos varios
ministros y consejeros de la Junta) para consensuar un tardío plan
de integración social del colectivo y detener los brotes de racismo,
se ha realizado con muchísimas cautelas, la policía había advertido
que no podían llevar agendas separados, no podían desplazarse por
el municipio con normalidad y tuvieron que organizar un desplazamiento
en grupo para garantizar que no hubiera disturbios. Las reacciones
de las instituciones y colectivos sociales han sido hasta ahora muy
escasas por una mezcla de precaución y desbordamiento. El martes 8,
se celebró una reunión de la que salió la convocatoria de una manifestación
para el viernes por la tarde frente a la Delegación del Gobierno de
Almería, contra el racismo y la xenofobia y por la tolerancia. En
los momentos en que escribo esto se está intentando concretar la convocatoria
en la que participarían los sindicatos, partidos, asociaciones y ONG's
progresistas, además de las asociaciones de inmigrantes de la provincia.
Por otra parte, la Mesa por la integración de los inmigrantes, que
agrupa a las diferentes administraciones públicas y organizaciones
empresariales y sindicales se reunió ayer pero no fue capaz de sacar
más que un comunicado muy suave que ni siquiera cita las palabras
racismo y xenofobia y un compromiso de los gobiernos central autonómico
de librar una partida de 200 millones para comenzar a solucionar el
problema de la vivienda, una cantidad a todas luces insuficiente para
solucionar el déficit de vivienda para más de 20.000 personas inmigrantes.
Hay varias preguntas centrales que hay que responder de cara al futuro:
¿cómo se va a poder recuperar la convivencia en El Ejido?, ¿van a
poder seguir viviendo los 20.000 inmigrantes en la comarca después
de haber sido estigmatizados como delincuentes?, ¿cómo se va a recuperar
la imagen después de las acusaciones de racismo por la actuación de
un grupo de habitantes, si bien el grupo que salió a la calle a la
"caza del moro" fueron varios miles de personas?, ¿en el futuro qué
conciencia van a tener los niños y jóvenes que han ayudado a quemar
casas con inmigrantes dentro?, ¿quién va a resarcir los bienes patrimoniales
de los inmigrantes destruidos, negocios, casas, coches, enseres, etc.?
Han sido muchas las personas que me han preguntado cómo es posible
que la situación en El Ejido haya llegado a estos extremos de violencia.
La cuestión es extremadamente compleja, y yo no me siento capaz ni
pretendo dar una explicación totalmente coherente, entre otras cosas
porque no la tiene. Pero voy a intentar explicar, que no justificar,
lo que ha pasado. Hay que partir de hace unos 25 o 30 años, cuando
El Ejido no era ni siquiera un pueblo, sino que era una barriada extremadamente
pobre de pocos habitantes dependiente del municipio de Dalias y situado
en medio de un auténtico desierto. Entonces se comenzó a producir
el boom de los invernaderos y la agricultura bajo plástico. Comienzan
a surgir las primeras explotaciones agrícolas familiares en el sentido
literal del término, familias donde todos sus miembros trabajaban
muy duramente para sacar adelante la producción. Estos negocios comienzan
a prosperar y ello atrae inmigrantes del interior de la provincia
de Almería y Granada, aumentando la población rápidamente hasta alcanzar
los más de 50.000 habitantes actuales. La gran producción agrícola
promovió todo un sector económico dependiente de ella, como las alhóndigas
y empresas comercializadoras, empresas de transportes, de construcción,
etc. La inversión necesaria atrajo a las entidades bancarias que tienen
en El Ejido más sucursales que bares. Se calcula el volumen crediticio
local en más de 700.000 millones de pesetas. La riqueza aumentó vertiginosamente
sin que aumentara paralelamente el nivel cultural, las infraestructuras
sociales, educativas, sanitarias, comunicativas, sin apoyo de la Administración,
sin subvenciones, sólo a base de mucho trabajo, en unas condiciones
realmente duras pues los invernaderos alcanzan temperaturas de más
de 50 grados y el ambiente es irrespirable debido a la acumulación
de productos químicos necesarios para el desarrollo de este tipo de
agricultura. El crecimiento provocó una necesidad de mano de obra
abundante que atrajo sobre todo a inmigrantes africanos hasta llegar
los 15.000 que se calcula que hay actualmente en el municipio, la
mitad de ellos "sin papeles". Para hacernos una idea del impacto social
que esto supone, trasladando las cifras de manera proporcional a una
ciudad como Madrid es como si en unos pocos meses o años se instalaran
esa ciudad medio millón de inmigrantes legales, otro medio millón
sin papeles, y un 90% por ciento de ellos varones jóvenes, de religión
musulmana (provienen de Marruecos y Argelia en su mayoría), sin viviendas
ni cobertura social de ningún tipo. Sin duda la situación es explosiva.
El choque cultural es tremendo, y a ellos hay que sumar que algunos
políticos y empresarios sólo quieren a los inmigrantes como mano de
obra barata, pero son seres humanos como todos y cuando terminan sus
largas jornadas de trabajo ¿qué hacemos con ellos?. El alcalde de
El Ejido ha sido el único de la provincia que se ha negado a promover
un plan de viviendas en el municipio para inmigrantes que puso en
marcha la Junta de Andalucía. En las últimas elecciones municipales
el PP, partido que gobierna el pueblo con mayoría absoluta desde hace
tres legislaturas, solo cita a los inmigrantes en su programa electoral
en el apartado de inseguridad ciudadana. En este sentido, es conveniente
decir que entre la población autóctona había un pánico cierto ante
los pequeños robos y violaciones producidas supuestamente por esta
población inmigrante semiclandestina. No hay que olvidar el concepto
de la mujer que tienen algunas tradiciones musulmanas integristas.
Por otro lado, entre los autóctonos se tiene la sensación de que los
inmigrantes problemáticos son los magrebíes, y de hecho no se ha producido
ninguna agresión estos días a inmigrantes centroamericanos y rumanos,
a pesar de que su número es también muy elevado. Se calcula que en
estos momentos en El Ejido hay ciudadanos de 60 nacionalidades. Las
condiciones de vida de estos inmigrantes son en la mayoría de los
casos infrahumana. Es conveniente hacer un ejercicio de imaginación
para ponernos en su lugar e imaginar lo que es hipotecar tu vida para
pagarte el viaje en patera que te lleve a lo que espera que sea tu
promoción personal, muchos venden todos sus bienes para pagarse el
viaje, y llegan a un pueblo donde eres excluido sin posibilidad de
volver a tu lugar de origen. Vivir sin papeles es no tener asistencia
sanitaria, contrato de trabajo o de alquiler, protección social, estar
expuesto a la detención y deportación en cualquier momento, etc. En
los últimos tiempos se han producido varios hechos que han agravado
todo esto. La economía agrícola ha comenzado a detener su crecimiento
e incluso el último año han descendido los beneficios. La situación
de las trabajadoras autóctonas de los almacenes de manipulación y
comercialización del género, alrededor de quince mil, han vivido en
los últimos meses movilizaciones laborales importantes hartas de trabajar
duramente 10 o 12 horas diarias por salarios que apenas llegan a las
cien mil pesetas (la jornada de trabajo obligatoria según convenio
colectivo es de 54 horas semanales). Los recursos medioambientales,
especialmente el agua, ha comenzado a escasear de manera muy peligrosa,
los préstamos bancarios tienen ahorcados a muchos agricultores, y
para colmo, en los últimos meses los agricultores ven como las negociaciones
con Marruecos de la Unión Europea ponen en peligro el futuro de la
agricultura en Almería ya que los costes de producción en el país
vecino son menores, llegándose a producir en las últimas semanas por
primera vez movilizaciones de agricultores almerienses contra los
camiones cargados de hortalizas provenientes en barco desde Marruecos
a los puertos españoles. En estas estamos, cuando hace dos semanas
un inmigrante magrebí asesina a dos agricultores lo que calienta los
ánimos de la población hasta límites máximos, que se desbordan cuando
el sábado pasado otro inmigrante mata a una joven que se resistió
a que éste le robara el bolso. La tragedia fue dramatizada irresponsablemente
por algunas televisiones locales (está por estudiar el efecto de estas
nuevas televisiones en las masas) y el alcalde de El Ejido en vez
de calmar los ánimos parecía alentar el rencor. Para colmo, la semana
pasada entra en vigor la nueva Ley de Extranjería aprobada con los
votos en contra del PP. La negativa del gobierno a facilitar la tramitación
de esta ley (incluso los funcionarios no saben que documentación pedir
a los inmigrantes para aplicar la ley) provoca que se formen colas
de inmigrantes de ilegales para solicitar su regularización en la
subdelegación del gobierno que llegan a alcanzar más de mil personas,
lo que provoca la lógica indignación de los inmigrantes. Probablemente
se pueden seguir dando argumentos para llenar páginas y páginas pero
creo que ya me he extendido bastante para hacerse una idea de por
qué ha explotado este polvorín. El Ejido, 9 de febrero de 2000. En
el anterior correo estaba en vigor la huelga convocada por los inmigrantes
magrebíes como respuesta a los ataques racistas que habían sufrido
y a la grave situación social que sufrían. Por otro lado, estaban
comenzando a producirse las primeras reacciones de instituciones,
organizaciones políticas y sociales, etc. Pues bien, a raíz de dichos
acontecimientos se constituyó una plataforma de colectivos autodenominada
"Vivir sin racismo, convivir en Paz", que organizó una manifestación
el viernes 11 de febrero, y tiene previsto realizar acciones más contundentes
próximamente. A dicha manifestación no quisieron suscribirse todas
las organizaciones progresistas, sobre todo después de que la Subdelegación
del Gobierno la prohibiera, pero si contó con el apoyo de todas las
asociaciones de inmigrantes, la asociación de derechos humanos, Los
Verdes, CGT, JOC-A, asociaciones de vecinos, etc. A pesar de la prohibición,
anunciada públicamente por el Gobierno, participaron más de 500 personas
(según la prensa), y la única nota discordante fue el exagerado despliegue
policial y su actitud intransigente. Hacía tiempo que el gobierno
no prohibía una manifestación en Almería, lo que supone un acto de
violación de los Derechos Fundamentales, además de implicar dar a
la vida ciudadana un carácter de excepcionalidad muy peligroso. Paralelamente
a la manifestación de Almería, se celebraron manifestaciones en todas
las ciudades de Andalucía, y en otras ciudades del territorio español
durante el fin de semana. También se celebró una manifestación ante
el consulado español en Larache (Marruecos) convocada por la Asociación
Marroquí de Derechos Humanos y apoyada por más de 40 organizaciones
políticas y asociaciones marroquíes pidiendo el cumplimiento de la
Declaración Universal de los Derechos Humanos en España. Por otro
lado, la organización marroquí "Vía Democrática" difundió un comunicado
solidarizándose con las víctimas de los ataques xenófobos y criticando
al gobierno marroquí por su negativa a proteger y defender la dignidad
de sus ciudadanos en el extranjero, además de pedir a "todos los demócratas
de España y Marruecos para que manifiesten su solidaridad con los
inmigrantes y el rechazo a las corrientes de extrema derecha". Por
otro lado, por esas mismas fechas se puso en marcha una comisión compuesta
por todas las partes presentes en la Mesa por la Integración de los
Inmigrantes a iniciativa de las asociaciones empresariales con el
objetivo de acabar con la huelga de los inmigrantes, que tenía paralizada
todas la comarca del poniente almeriense. Esa mesa está compuesta
por empresarios, sindicatos, asociaciones de inmigrantes, ONG's y
las administraciones central, autonómica y local. Después de varios
días de negociaciones, se acordó una serie de medidas urgentes a tomar
por las partes, y a cambio los inmigrantes desconvocaban temporalmente
la huelga hasta el día 25 de febrero, fecha en la que se revisaría
el nivel de cumplimiento de los acuerdos y la posible vuelta a la
huelga. Básicamente, lo acordado hace referencia al realojo inmediato
de los que estaban sin techo, la atención humanitaria a los que se
habían quedado sin nada, indemnizaciones y regularización de los "sin
papeles" en línea con la nueva Ley de Extranjería. El lunes 14 los
inmigrantes volvieron al trabajo, después de demostrar un nivel de
autoorganización realmente admirable (aunque sindicatos de clase y
asociaciones de inmigrantes como "Atime" han apoyado, la organización
ha sido asamblearia), con más de 20 asambleas permanentes perfectamente
coordinadas en todo el municipio que cubrían al 100% de los 15.000
inmigrantes, y una organización perfecta de los piquetes, que ha resistido
una represión tremenda con muchos integrantes de piquetes detenidos
e ¡ingresados en prisión!. Esta respuesta de lucha obrera sorprendió
a los empresarios y líderes políticos, y así por ejemplo, esos días
han sido los únicos en que el alcalde de El Ejido ha estado callado,
aunque se desentendió de las negociaciones para su desconvocatoria.
Se calcula que más de 1.000 inmigrantes han sido rechazados por sus
patronos en la vuelta al trabajo, quedándose sin trabajo ni ingresos.
El acuerdo para la desconvocatoria de la huelga fue firmado, entre
otros, por el Subdelegado del gobierno central y el presidente de
la Diputación que es a la vez presidente provincial del PP, además
de contar con el apoyo explícito del Ministerio de Trabajo. Pero inmediatamente
después de incorporarse los inmigrantes al trabajo volvió a la carga
el alcalde de El Ejido, negándose a aplicar las soluciones dadas para
la integración de los inmigrantes (por ejemplo se niega a colaborar
en solucionar el problema causado por la destrucción de la mezquita
y la falta de espacios de oración comunitaria para los musulmanes),
y negándose a dar permiso municipal para que la Cruz Roja instalara
tiendas de campaña para las 1.500 personas que estaban, y están, viviendo
en los montes cercanos al pueblo, escondidos en condiciones infrahumanas.
Para esta negativa el alcalde ha tenido como excusa 8.500 firmas de
vecinos apoyándole (en las últimas elecciones tuvo 10.000 votos).
Incluso en un pleno celebrado el lunes 14 el alcalde se negó a que
se tratara el tema de los hechos violentos sucedidos en el pueblo.
La reacción del alcalde ha provocado que se desdigan los cargos del
gobierno central y del PP que firmaron el acuerdo de desconvocatoria,
consiguiendo incluso que el vicepresidente económico, Sr. Rodrigo
Rato, viajara a Almería para apoyar al alcalde y su negativa a la
integración, por lo que el conflicto se ha vuelto a reavivar. Hay
que recordar que el pequeño pueblo de El Ejido produce más dinero
que Telefónica y el PP tiene miedo de perder al alcalde, que en las
últimas elecciones municipales amenazó con presentarse por el partido
de Gil. El ayuntamiento niega la instalación de tiendas de campaña,
y propone como alternativa (que no soluciona el problema humanitario
urgente) subvencionar públicamente a los agricultores para "rehabilitar"
sus cortijos abandonados y almacenes junto a los invernaderos, para
alojar a sus "trabajadores temporeros" como pago en especie mientras
los tengan trabajando, lo que no solucionaría el problema de la vivienda
(¿el trabajo del campo es temporal y cuando no trabajen, dónde viven?)
y además imposibilitaría que vivieran en el núcleo urbano (los invernaderos
están muy lejos de las viviendas del pueblo) y no facilitaría su integración.
Hay que tener en cuenta que esta medida margina a los inmigrantes
a vivir en zonas deshabitadas, sin urbanizar y sin ningún servicio
como tiendas, locales públicos, transportes, etc., aparte de que se
sigue considerando al inmigrante sólo como mano de obra barata y no
como personas que tienen derecho a una vida digna. Esta negativa del
alcalde y del gobierno al alojamiento provisional de los que están
sin techo en este momento convierte el acuerdo de desconvocatoria
de la huelga en papel mojado pues era la primera condición del mismo,
y además aun no hay medidas para aplicar el resto de condiciones del
acuerdo, por lo que es probable que el día 25 se reanude la huelga
indefinida, con consecuencias imprevisibles. Además en las últimas
fechas se están produciendo unos movimientos que pueden agravar el
conflicto. Efectivamente, un sector de empresarios, fundamentalmente
los más grandes con apoyo del alcalde, se están moviendo para sustituir
la mano de obra magrebí por nuevos inmigrantes del Este de Europa
(parece que ya no le interesan unos trabajadores que son capaces de
reivindicar sus derechos), y se habla de que han hecho algún viaje
a Madrid para negociar con las mafias que controlan estos contingentes,
lo que puede implicar un enfrentamiento entre los propios inmigrantes,
que hasta ahora no se ha producido aunque hay muchos que lo están
buscando. Las condiciones de trabajo en los invernaderos son realmente
duras, con frecuentes intoxicaciones por los productos químicos utilizados,
jornadas de hasta 9 y 10 horas de trabajo 6 días a la semana, y todo
por 4.500 pesetas al día en el mejor de los casos. El Convenio Colectivo
del campo en Almería es de los más bajos de España y el más bajo de
Andalucía, con un salario neto de 4.500 pesetas, más las cotizaciones
sociales que en el caso de los inmigrantes legales casi nunca se hacen
y en el caso de los ilegales nunca, obviamente. Además en los últimos
tiempos los sueldos habían bajado debido al aumento de inmigrantes,
tanto legales como ilegales, lo que había comenzado a provocar los
primeros parados, y la ley de oferta y demanda capitalista implica
que una reserva de mano de obra abarata los salarios y endurece las
condiciones. En los lugares donde se juntan los inmigrantes esperando
que alguien vaya a contratarlos se podía ver a agricultores subastando
unos jornales: "¿quién trabaja por 3.000 pesetas, y por 3.500...?"
Tengamos en cuenta que incluso un salario de 3.000 pesetas diarias
es muy alto comparando con los salarios marroquíes. Es curioso como
un siglo después se vuelve a producir una situación similar a la que
se produjo a finales del siglo pasado y primeros de éste cuando entre
los intelectuales y artistas del centro y norte de España y del resto
de Europa se puso de moda el visitar los pueblos andaluces por su
cultura, su clima, su historia, etc. Entre los visitantes causaba
sorpresa el ver a los hombres de los pueblos de Andalucía agrupados
en las plazas y en los cruces de camino, llegando a la simplista conclusión
de que era un pueblo de vagos y ociosos. No se daban cuenta de que
la mayor parte de la población eran jornaleros que trabajaban en las
grandes explotaciones agrícolas de los caciques, y estaban en las
plazas esperando a que llegara el "manijero" de alguna finca para
contratarlos. Ahora pasa lo mismo, todavía, pero ahora los "ociosos"
son los inmigrantes, que se agolpan en los caminos, cruces, plazas,
esperando que algún agricultor vaya a contratarlos al "viejo estilo",
palpando los brazos de los inmigrantes para contratar a los más fuertes.
Así pasan los días muchos inmigrantes, esperando a que alguien les
contrate, lo que no pasa siempre, llegando a la noche desesperados
si no han conseguido unas pesetas. Esa "ociosidad" y el estar todo
el día en la calle causan intranquilidad entre la población autóctona,
especialmente las mujeres que se quejan de continuos acosos verbales
y en algunos casos al parecer se han producido alguna violación. Algunos
inmigrantes me decían que en su tierra es materialmente imposible
ver a una mujer sola por la calle de noche como aquí, a no ser que
sea prostituta. Por supuesto la inseguridad la producen sólo los "moros"
pobres pero no los "árabes" ricos. En cualquier caso hay que aclarar
que los índices de delincuencia en El Ejido según las estadísticas
son similares el resto de poblaciones del mismo tamaño, y en la prisión
provincial el número de inmigrantes recluidos es del 10%, similar
a la proporción de inmigrantes en la provincia. Creo conveniente hacer
una mención especial a los agricultores del poniente almeriense pues
están siendo juzgados sin un conocimiento serio de cómo viven, lo
que piensan y sienten, etc. De los 60.000 habitantes de hecho en El
Ejido menos de 20.000 han nacido allí, siendo unos 15.000 inmigrantes
nacionales y otros 15.000 inmigrantes extranjeros. Muchos de los agricultores
autóctonos han sido emigrantes en el pasado, ellos o sus familiares
cercanos, y han sufrido en sus carnes la dureza de la emigración,
sin ayudas de ningún tipo para su integración. Ahora muchos están
convencidos de que tratan a "sus inmigrantes" muchos mejor que como
le trataron a ellos. Estos agricultores han levantado sus invernaderos
en condiciones durísimas, tienen una tasa de analfabetismo funcional
superior al 50%, han sufrido envenenamientos por su manipulación de
productos químicos, muchos accidentes laborales, sus hijos faltan
muchos días a la escuela para ayudar en el trabajo, han tenido las
tasas de suicidio más altas de España provocados por las deudas imposibles
de pagar, bien a los bancos o por pérdidas en el juego. La riqueza
súbita sin cultura puede ser una fuente de desequilibrio social y
personal, los prostíbulos con mujeres traídas del Este europeo abundan
por doquier en la zona (de hecho proliferan estos días las pintadas
que dicen "marroquíes no, rusas si"), pero en cualquier caso no se
puede decir simplístamente que sólo la explotación de los inmigrantes
ha generado la riqueza de la zona, en todo caso la autoexplotación
de los propios agricultores y de sus familias y la explotación de
los inmigrantes ha generado toda esa riqueza que se ha ido fundamentalmente
a los bancos (todos los agricultores están hipotecados en muchos millones),
las multinacionales de semillas y fitosanitarios, y también los propietarios
de las grandes empresas comercializadoras que tan bien conoce el alcalde
de El Ejido, ya que ha llegado a convocar a los medios de comunicación
para hablar en nombre del ayuntamiento y de un grupo de 15 o 20 grandes
empresas del municipio con las que este alcalde tiene muy buenas relaciones,
y de hecho él es uno de esos grandes empresarios. Como siempre, el
problema es la necesidad de un mayor reparto del trabajo y la riqueza
que producen unos importantes ingresos a los grandes empresarios,
unos pequeños ingresos a los agricultores y casi nulos ingresos a
los inmigrantes. Es urgente un mejor reparto de la riqueza y un mayor
reparto del trabajo, implantando las 40 horas semanales (sí, 40 horas)
para las 15.000 mujeres que trabajan en las empresas de manipulado
y envasado y para los inmigrantes lo que solucionaría el cupo de inmigrantes
que el alcalde dice que sobran porque no hay trabajo para ellos. No
hay trabajo si todos trabajan 50 o 60 horas a la semana. Es una pena
que algunos agricultores no canalicen su lucha e indignación hacia
los bancos, las multinacionales y los grandes empresarios en lugar
de hacía los inmigrantes. Como se sabe ha sido aprobada recientemente
una nueva Ley de Extranjería que el Ministerio de Trabajo ha estado
un año negociando con las ONG's y asociaciones de inmigrantes y que
en el último momento el sector más duro del PP rechazó, rompiendo
irresponsablemente el consenso conseguido en un tema tan delicado.
Esta ley y su anunciado nuevo proceso de regularización está provocando,
como era de esperar, un efecto llamada a los inmigrantes africanos
que están llegando en estos días a cientos a nuestras playas. Las
mafias que organizan esos viajes tantas veces trágicos están cobrando
en estos momentos hasta 500.000 pesetas por una plaza en una patera.
Todo esto está dando alas a los sectores contrarios a la integración
de los inmigrantes y se hacen necesarias medidas urgentes, quizá en
la línea de lo hecho por Bélgica recientemente para regularizar a
los inmigrantes actuales y controlar los futuros. En cualquier caso
tenemos que ser conscientes todos y todas que la civilización implica
que todos los ciudadanos de un Estado son: 1) sujetos libres e iguales
ante la ley, 2) sujetos moralmente libres y 3) sujetos políticamente
libres y ciudadanos de un Estado democrático. Estos fueron los principios
que inspiraron el feminismo, las luchas contra la esclavitud, la lucha
contra las castas en el Oriente, y ya va siendo hora de que apliquemos
estos principios en nuestro país con los inmigrantes residentes en
nuestros pueblos y ciudades, sobre todo teniendo en cuenta que su
número va a aumentar, hagamos lo que hagamos, porque el hambre y la
búsqueda de la libertad superan cualquier barrera o frontera. En mi
opinión es un eufemismo hablar de normalidad en El Ejido como dicen
algunos medios de comunicación. Más de 700 antidisturbios venidos
de fuera patrullan día y noche las calles del pueblo en coches, motos,
caballos y helicópteros, mientras escribo esto la Cruz Roja reparte
alimentos a alrededor de 2.000 personas que llevan varios días sin
comer, el Consejo de Ministros va a declarar mañana, según informaciones
de prensa, el pueblo como "zona de emergencia social", hoy el Parlamento
Europeo ha aprobado una dura resolución contra las agresiones racistas
en El Ejido y se habla de las medidas a tomar por esta institución,
el domingo hay una nueva manifestación convocada en El Ejido para
"lavar la imagen del pueblo", la ONG SOS Racismo ha tramitado más
de 500 denuncias de inmigrantes por las agresiones sufridas los tres
días de violencia (incluso hay una denuncia de un padre que tiene
a su hijo de 19 años "desaparecido" desde entonces), mientras no hay
detenidos por los ataques a inmigrantes, pues todos los detenidos
son inmigrantes que participaron en los piquetes y los autóctonos
que agredieron al Subdelegado del gobierno, a pesar de que existen
imágenes grabadas donde se ve claramente quienes encabezaban los ataques.
Mientras, ciudadanos de El Ejido han presentado una candidatura a
las elecciones generales del 12 de marzo con el nombre de "España
2.000" que es una coalición de tres partidos de extrema derecha, y
el alcalde no para de hacer declaraciones racistas en todos los medios
de comunicación diciendo sin cortarse que los hechos violentos sucedidos
no son racistas porque no se ha atacado a los negros (que es verdad)
sino sólo a los magrebíes, un colectivo "que es responsable de tres
muertes". Es increíble como el alcalde acusa a un "colectivo" de 15.000
magrebíes de 3 asesinatos a autóctonos dando argumentos racistas a
sus ciudadanos más extremistas. Pero más increíble es que su partido,
que gobierna ahora España, le apoye sin darse cuenta (¿o sí se dan
cuenta?) de que están incubando el huevo de la serpiente. Muchas personas
y colectivos me han pedido que les proponga acciones de denuncia y
solidaridad a llevar a cabo vía correo electrónico, por tanto me hago
eco aquí de la propuesta de la plataforma "Vivir sin racismo, convivir
en Paz" para que se envíen correos electrónicos a los que tienen en
sus manos solucionar el conflicto si cambian de actitud. En concreto
la propuesta es enviar al alcalde de El Ejido, D. Juan Enciso (elejido@larural.es),
y al Subdelegado del Gobierno central, D. Fernando Hermoso (sg@almeria.map.es),
el siguiente texto o similar: "Exigimos el inmediato cumplimiento
del acuerdo adoptado para desconvocar la huelga, y la puesta en marcha
de todo aquello que ayude al cumplimiento de los puntos acordados,
como la regularización de todos los inmigrantes residentes en la provincia
de Almería. Asimismo llamamos al sentido común, a la reflexión y a
la valoración de los daños económicos y sociales que puede acarrear
otra huelga justa de los trabajadores inmigrantes." El Ejido, 17 de
febrero de 2000.
Cristóbal Cervantes
Colaborador de la asociación "Almería Acoge".
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