El Ejido: Informe en vivo

Cristóbal Cervantes

Afortunadamente, el lunes 7 de febrero por la tarde, comenzó a producirse la reacción de la policía (650 efectivos) y se llevaron a cabo las primeras detenciones (en estos momentos hay 17 detenidos) y cargas contra los grupos violentos, lo que frenó muchos los ímpetus de los exaltados. Por otro lado, en el mismo momento se comenzaron a producir las primeras reacciones políticas serias, con declaraciones de todos los líderes políticos, sindicales y sociales, tanto locales como estatales. También se produjeron reacciones del gobierno de Marruecos, de la Unión Europea, de la Iglesia, de las ONG's, etc. Incluso el delegado del gobierno en Andalucía dio el lunes por la tarde la primera rueda de prensa para explicar lo sucedido, 48 horas después de que explotaran los accesos de violencia. Especial significado tuvo las reacciones de los empresarios agrícolas y hoteleros de la provincia de Almería que alertaron sobre las consecuencias negativas para la economía provincial (y las suyas particulares, 1.500 millones diarios de pérdidas) de los acontecimientos violentos. También hay que destacar la alarma que produjo las informaciones que confirmaban el desplazamiento a El Ejido de jóvenes de extrema derecha de otros lugares de España (y la propaganda de las dos páginas web en las que se animaba a los skin heads a desplazarse a El Ejido a "luchar contra los inmigrantes"), así como la avalancha de críticas desde todos los medios de comunicación locales, estatales y mundiales sobre la pasividad policial y la responsabilidad política del PP en esta pasividad, y el coste que supone esto en precampaña electoral como estamos. Como consecuencia de todas estas reacciones el lunes por la noche se produjeron muchos hechos violentos pero de menor intensidad de la prevista en un principio. El balance de la noche del lunes fue de alrededor de 60 personas heridas atendidas en los centros sanitarios y un número indeterminado de heridos que no fueron al hospital, pero afortunadamente ninguna víctima mortal. Los heridos fueron tanto magrebíes, como policías y autóctonos de El Ejido por las cargas policiales. Se han producido navajazos, apaleamientos, el incendio de muchas casas de inmigrantes, incluso con niños en su interior, la quema y destrozo de coches y negocios propiedad de inmigrantes, etc. En estos momentos 4 magrebíes permanecen ingresados, y según las últimas informaciones no reciben ninguna atención médica ante las amenazas de cabezas rapadas al personal facultativo de hacer pagar caro al médico o enfermera que los atienda. También hay que destacar que la mezquita de la comarca del poniente almeriense fue quemada y arrasada y los agresores se orinaron en el libro del Corán, lo que para los que conocen a los seguidores de la religión musulmana saben que es motivo de guerra santa y es difícil imaginar una humillación mayor. Todos hemos podido ver los atentados racistas en Alemania, Francia, EE.UU., etc., pero yo no recuerdo haber visto que se llegara al límite al que se llegó aquí ese día dedicándose algunos grupos de incontrolados a salir a la "caza del moro" escopeta en mano, como si fueran conejos. Incluso un helicóptero de la Guardia Civil fue atacado con armas de fuego recibiendo el impacto de algunas balas. La primera reacción de los magrebíes fue de pánico y todos se refugiaron en donde pudieron. En estos momentos algunos han comenzado a salir de sus escondites para hacer acopio de comida, bebida, tabaco, etc., pues desde el sábado no habían podido hacerlo. Un número importante de ellos han comenzado a salir de la comarca y desplazarse a otras provincias cercanas a Almería, muchos van hacia Murcia, Alicante, etc. Un número imposible de cuantificar (algunos hablan de varios cientos y otros aumentan la cifra hasta alrededor de tres mil) está refugiado en las Sierra de Gador cercana al municipio de El Ejido, escondidos en cuevas y cortijos abandonados o simplemente durmiendo al raso. La Guardia Civil y la Cruz Roja se encargan de suministrarles comida y bebida. El martes 8 de febrero, comenzaron a producirse las primeras reacciones de grupos de inmigrantes que se manifestaron en varios puntos de la provincia de Almería pidiendo la paz y la tolerancia. Se han producido incendios en varios invernaderos y almacenes de plástico, al parecer llevados a cabo por grupos de inmigrantes. A pesar de la dificultad de coordinación entre los miles de inmigrantes se han puesto de acuerdo para iniciar una huelga indefinida que ha paralizado el trabajo en las 13.000 hectáreas de invernadero. Esta huelga supone "de facto" la paralización de la economía de la comarca y casi de toda la provincia. Los inmigrantes son conscientes de su fuerza y han comenzado una huelga con la que se venía amenazando desde hacía muchos años pero que nunca se había llevado a cabo. Para dar una idea de las cifras económicas que se manejan, el año pasado se contabilizaron unos beneficios en el sector de más de 300.000 millones de pesetas, y todo ese inmenso proceso productivo se ha paralizado ahora. De seguir la huelga varios días más las consecuencias económicas pueden ser importantes (los empresarios cifran en 1.500 millones las pérdidas diarias). Se han visto a muchos agricultores desplazándose a las montañas a buscar a los inmigrantes escondidos para pedirles que vayan a trabajar. Los inmigrantes son conscientes de que no tienen nada que perder, "excepto las cadenas", pero los pequeños y grandes empresarios del sector pueden perder mucho, muchísimo. Por otro lado, trabajadores y compañeros de diversas ONG's de solidaridad han tenido que huir y esconderse en casas de amigos en varios pueblos de Almería, y algunos se han desplazado a Murcia y otros lugares próximos. El lunes por la noche se tuvieron que desplazar varios coches a la zona a "rescatar" a algunos de ellos a los que la policía les había dicho que no podían garantizar su integridad física. Hay que resaltar que los grupos nazis violentos que se organizaron en la zona, destrozaron y saquearon los locales de Almería Acoge y Asociación de Mujeres Progresistas en El Ejido entre otras organizaciones, robando sus archivos con datos personales tanto de inmigrantes a los que atienden como de socios y colaboradores de ambas organizaciones. La presencia el miércoles 9 de febrero en El Ejido de dirigentes sindicales y políticos (entre ellos varios ministros y consejeros de la Junta) para consensuar un tardío plan de integración social del colectivo y detener los brotes de racismo, se ha realizado con muchísimas cautelas, la policía había advertido que no podían llevar agendas separados, no podían desplazarse por el municipio con normalidad y tuvieron que organizar un desplazamiento en grupo para garantizar que no hubiera disturbios. Las reacciones de las instituciones y colectivos sociales han sido hasta ahora muy escasas por una mezcla de precaución y desbordamiento. El martes 8, se celebró una reunión de la que salió la convocatoria de una manifestación para el viernes por la tarde frente a la Delegación del Gobierno de Almería, contra el racismo y la xenofobia y por la tolerancia. En los momentos en que escribo esto se está intentando concretar la convocatoria en la que participarían los sindicatos, partidos, asociaciones y ONG's progresistas, además de las asociaciones de inmigrantes de la provincia. Por otra parte, la Mesa por la integración de los inmigrantes, que agrupa a las diferentes administraciones públicas y organizaciones empresariales y sindicales se reunió ayer pero no fue capaz de sacar más que un comunicado muy suave que ni siquiera cita las palabras racismo y xenofobia y un compromiso de los gobiernos central autonómico de librar una partida de 200 millones para comenzar a solucionar el problema de la vivienda, una cantidad a todas luces insuficiente para solucionar el déficit de vivienda para más de 20.000 personas inmigrantes. Hay varias preguntas centrales que hay que responder de cara al futuro: ¿cómo se va a poder recuperar la convivencia en El Ejido?, ¿van a poder seguir viviendo los 20.000 inmigrantes en la comarca después de haber sido estigmatizados como delincuentes?, ¿cómo se va a recuperar la imagen después de las acusaciones de racismo por la actuación de un grupo de habitantes, si bien el grupo que salió a la calle a la "caza del moro" fueron varios miles de personas?, ¿en el futuro qué conciencia van a tener los niños y jóvenes que han ayudado a quemar casas con inmigrantes dentro?, ¿quién va a resarcir los bienes patrimoniales de los inmigrantes destruidos, negocios, casas, coches, enseres, etc.? Han sido muchas las personas que me han preguntado cómo es posible que la situación en El Ejido haya llegado a estos extremos de violencia. La cuestión es extremadamente compleja, y yo no me siento capaz ni pretendo dar una explicación totalmente coherente, entre otras cosas porque no la tiene. Pero voy a intentar explicar, que no justificar, lo que ha pasado. Hay que partir de hace unos 25 o 30 años, cuando El Ejido no era ni siquiera un pueblo, sino que era una barriada extremadamente pobre de pocos habitantes dependiente del municipio de Dalias y situado en medio de un auténtico desierto. Entonces se comenzó a producir el boom de los invernaderos y la agricultura bajo plástico. Comienzan a surgir las primeras explotaciones agrícolas familiares en el sentido literal del término, familias donde todos sus miembros trabajaban muy duramente para sacar adelante la producción. Estos negocios comienzan a prosperar y ello atrae inmigrantes del interior de la provincia de Almería y Granada, aumentando la población rápidamente hasta alcanzar los más de 50.000 habitantes actuales. La gran producción agrícola promovió todo un sector económico dependiente de ella, como las alhóndigas y empresas comercializadoras, empresas de transportes, de construcción, etc. La inversión necesaria atrajo a las entidades bancarias que tienen en El Ejido más sucursales que bares. Se calcula el volumen crediticio local en más de 700.000 millones de pesetas. La riqueza aumentó vertiginosamente sin que aumentara paralelamente el nivel cultural, las infraestructuras sociales, educativas, sanitarias, comunicativas, sin apoyo de la Administración, sin subvenciones, sólo a base de mucho trabajo, en unas condiciones realmente duras pues los invernaderos alcanzan temperaturas de más de 50 grados y el ambiente es irrespirable debido a la acumulación de productos químicos necesarios para el desarrollo de este tipo de agricultura. El crecimiento provocó una necesidad de mano de obra abundante que atrajo sobre todo a inmigrantes africanos hasta llegar los 15.000 que se calcula que hay actualmente en el municipio, la mitad de ellos "sin papeles". Para hacernos una idea del impacto social que esto supone, trasladando las cifras de manera proporcional a una ciudad como Madrid es como si en unos pocos meses o años se instalaran esa ciudad medio millón de inmigrantes legales, otro medio millón sin papeles, y un 90% por ciento de ellos varones jóvenes, de religión musulmana (provienen de Marruecos y Argelia en su mayoría), sin viviendas ni cobertura social de ningún tipo. Sin duda la situación es explosiva. El choque cultural es tremendo, y a ellos hay que sumar que algunos políticos y empresarios sólo quieren a los inmigrantes como mano de obra barata, pero son seres humanos como todos y cuando terminan sus largas jornadas de trabajo ¿qué hacemos con ellos?. El alcalde de El Ejido ha sido el único de la provincia que se ha negado a promover un plan de viviendas en el municipio para inmigrantes que puso en marcha la Junta de Andalucía. En las últimas elecciones municipales el PP, partido que gobierna el pueblo con mayoría absoluta desde hace tres legislaturas, solo cita a los inmigrantes en su programa electoral en el apartado de inseguridad ciudadana. En este sentido, es conveniente decir que entre la población autóctona había un pánico cierto ante los pequeños robos y violaciones producidas supuestamente por esta población inmigrante semiclandestina. No hay que olvidar el concepto de la mujer que tienen algunas tradiciones musulmanas integristas. Por otro lado, entre los autóctonos se tiene la sensación de que los inmigrantes problemáticos son los magrebíes, y de hecho no se ha producido ninguna agresión estos días a inmigrantes centroamericanos y rumanos, a pesar de que su número es también muy elevado. Se calcula que en estos momentos en El Ejido hay ciudadanos de 60 nacionalidades. Las condiciones de vida de estos inmigrantes son en la mayoría de los casos infrahumana. Es conveniente hacer un ejercicio de imaginación para ponernos en su lugar e imaginar lo que es hipotecar tu vida para pagarte el viaje en patera que te lleve a lo que espera que sea tu promoción personal, muchos venden todos sus bienes para pagarse el viaje, y llegan a un pueblo donde eres excluido sin posibilidad de volver a tu lugar de origen. Vivir sin papeles es no tener asistencia sanitaria, contrato de trabajo o de alquiler, protección social, estar expuesto a la detención y deportación en cualquier momento, etc. En los últimos tiempos se han producido varios hechos que han agravado todo esto. La economía agrícola ha comenzado a detener su crecimiento e incluso el último año han descendido los beneficios. La situación de las trabajadoras autóctonas de los almacenes de manipulación y comercialización del género, alrededor de quince mil, han vivido en los últimos meses movilizaciones laborales importantes hartas de trabajar duramente 10 o 12 horas diarias por salarios que apenas llegan a las cien mil pesetas (la jornada de trabajo obligatoria según convenio colectivo es de 54 horas semanales). Los recursos medioambientales, especialmente el agua, ha comenzado a escasear de manera muy peligrosa, los préstamos bancarios tienen ahorcados a muchos agricultores, y para colmo, en los últimos meses los agricultores ven como las negociaciones con Marruecos de la Unión Europea ponen en peligro el futuro de la agricultura en Almería ya que los costes de producción en el país vecino son menores, llegándose a producir en las últimas semanas por primera vez movilizaciones de agricultores almerienses contra los camiones cargados de hortalizas provenientes en barco desde Marruecos a los puertos españoles. En estas estamos, cuando hace dos semanas un inmigrante magrebí asesina a dos agricultores lo que calienta los ánimos de la población hasta límites máximos, que se desbordan cuando el sábado pasado otro inmigrante mata a una joven que se resistió a que éste le robara el bolso. La tragedia fue dramatizada irresponsablemente por algunas televisiones locales (está por estudiar el efecto de estas nuevas televisiones en las masas) y el alcalde de El Ejido en vez de calmar los ánimos parecía alentar el rencor. Para colmo, la semana pasada entra en vigor la nueva Ley de Extranjería aprobada con los votos en contra del PP. La negativa del gobierno a facilitar la tramitación de esta ley (incluso los funcionarios no saben que documentación pedir a los inmigrantes para aplicar la ley) provoca que se formen colas de inmigrantes de ilegales para solicitar su regularización en la subdelegación del gobierno que llegan a alcanzar más de mil personas, lo que provoca la lógica indignación de los inmigrantes. Probablemente se pueden seguir dando argumentos para llenar páginas y páginas pero creo que ya me he extendido bastante para hacerse una idea de por qué ha explotado este polvorín. El Ejido, 9 de febrero de 2000. En el anterior correo estaba en vigor la huelga convocada por los inmigrantes magrebíes como respuesta a los ataques racistas que habían sufrido y a la grave situación social que sufrían. Por otro lado, estaban comenzando a producirse las primeras reacciones de instituciones, organizaciones políticas y sociales, etc. Pues bien, a raíz de dichos acontecimientos se constituyó una plataforma de colectivos autodenominada "Vivir sin racismo, convivir en Paz", que organizó una manifestación el viernes 11 de febrero, y tiene previsto realizar acciones más contundentes próximamente. A dicha manifestación no quisieron suscribirse todas las organizaciones progresistas, sobre todo después de que la Subdelegación del Gobierno la prohibiera, pero si contó con el apoyo de todas las asociaciones de inmigrantes, la asociación de derechos humanos, Los Verdes, CGT, JOC-A, asociaciones de vecinos, etc. A pesar de la prohibición, anunciada públicamente por el Gobierno, participaron más de 500 personas (según la prensa), y la única nota discordante fue el exagerado despliegue policial y su actitud intransigente. Hacía tiempo que el gobierno no prohibía una manifestación en Almería, lo que supone un acto de violación de los Derechos Fundamentales, además de implicar dar a la vida ciudadana un carácter de excepcionalidad muy peligroso. Paralelamente a la manifestación de Almería, se celebraron manifestaciones en todas las ciudades de Andalucía, y en otras ciudades del territorio español durante el fin de semana. También se celebró una manifestación ante el consulado español en Larache (Marruecos) convocada por la Asociación Marroquí de Derechos Humanos y apoyada por más de 40 organizaciones políticas y asociaciones marroquíes pidiendo el cumplimiento de la Declaración Universal de los Derechos Humanos en España. Por otro lado, la organización marroquí "Vía Democrática" difundió un comunicado solidarizándose con las víctimas de los ataques xenófobos y criticando al gobierno marroquí por su negativa a proteger y defender la dignidad de sus ciudadanos en el extranjero, además de pedir a "todos los demócratas de España y Marruecos para que manifiesten su solidaridad con los inmigrantes y el rechazo a las corrientes de extrema derecha". Por otro lado, por esas mismas fechas se puso en marcha una comisión compuesta por todas las partes presentes en la Mesa por la Integración de los Inmigrantes a iniciativa de las asociaciones empresariales con el objetivo de acabar con la huelga de los inmigrantes, que tenía paralizada todas la comarca del poniente almeriense. Esa mesa está compuesta por empresarios, sindicatos, asociaciones de inmigrantes, ONG's y las administraciones central, autonómica y local. Después de varios días de negociaciones, se acordó una serie de medidas urgentes a tomar por las partes, y a cambio los inmigrantes desconvocaban temporalmente la huelga hasta el día 25 de febrero, fecha en la que se revisaría el nivel de cumplimiento de los acuerdos y la posible vuelta a la huelga. Básicamente, lo acordado hace referencia al realojo inmediato de los que estaban sin techo, la atención humanitaria a los que se habían quedado sin nada, indemnizaciones y regularización de los "sin papeles" en línea con la nueva Ley de Extranjería. El lunes 14 los inmigrantes volvieron al trabajo, después de demostrar un nivel de autoorganización realmente admirable (aunque sindicatos de clase y asociaciones de inmigrantes como "Atime" han apoyado, la organización ha sido asamblearia), con más de 20 asambleas permanentes perfectamente coordinadas en todo el municipio que cubrían al 100% de los 15.000 inmigrantes, y una organización perfecta de los piquetes, que ha resistido una represión tremenda con muchos integrantes de piquetes detenidos e ¡ingresados en prisión!. Esta respuesta de lucha obrera sorprendió a los empresarios y líderes políticos, y así por ejemplo, esos días han sido los únicos en que el alcalde de El Ejido ha estado callado, aunque se desentendió de las negociaciones para su desconvocatoria. Se calcula que más de 1.000 inmigrantes han sido rechazados por sus patronos en la vuelta al trabajo, quedándose sin trabajo ni ingresos. El acuerdo para la desconvocatoria de la huelga fue firmado, entre otros, por el Subdelegado del gobierno central y el presidente de la Diputación que es a la vez presidente provincial del PP, además de contar con el apoyo explícito del Ministerio de Trabajo. Pero inmediatamente después de incorporarse los inmigrantes al trabajo volvió a la carga el alcalde de El Ejido, negándose a aplicar las soluciones dadas para la integración de los inmigrantes (por ejemplo se niega a colaborar en solucionar el problema causado por la destrucción de la mezquita y la falta de espacios de oración comunitaria para los musulmanes), y negándose a dar permiso municipal para que la Cruz Roja instalara tiendas de campaña para las 1.500 personas que estaban, y están, viviendo en los montes cercanos al pueblo, escondidos en condiciones infrahumanas. Para esta negativa el alcalde ha tenido como excusa 8.500 firmas de vecinos apoyándole (en las últimas elecciones tuvo 10.000 votos). Incluso en un pleno celebrado el lunes 14 el alcalde se negó a que se tratara el tema de los hechos violentos sucedidos en el pueblo. La reacción del alcalde ha provocado que se desdigan los cargos del gobierno central y del PP que firmaron el acuerdo de desconvocatoria, consiguiendo incluso que el vicepresidente económico, Sr. Rodrigo Rato, viajara a Almería para apoyar al alcalde y su negativa a la integración, por lo que el conflicto se ha vuelto a reavivar. Hay que recordar que el pequeño pueblo de El Ejido produce más dinero que Telefónica y el PP tiene miedo de perder al alcalde, que en las últimas elecciones municipales amenazó con presentarse por el partido de Gil. El ayuntamiento niega la instalación de tiendas de campaña, y propone como alternativa (que no soluciona el problema humanitario urgente) subvencionar públicamente a los agricultores para "rehabilitar" sus cortijos abandonados y almacenes junto a los invernaderos, para alojar a sus "trabajadores temporeros" como pago en especie mientras los tengan trabajando, lo que no solucionaría el problema de la vivienda (¿el trabajo del campo es temporal y cuando no trabajen, dónde viven?) y además imposibilitaría que vivieran en el núcleo urbano (los invernaderos están muy lejos de las viviendas del pueblo) y no facilitaría su integración. Hay que tener en cuenta que esta medida margina a los inmigrantes a vivir en zonas deshabitadas, sin urbanizar y sin ningún servicio como tiendas, locales públicos, transportes, etc., aparte de que se sigue considerando al inmigrante sólo como mano de obra barata y no como personas que tienen derecho a una vida digna. Esta negativa del alcalde y del gobierno al alojamiento provisional de los que están sin techo en este momento convierte el acuerdo de desconvocatoria de la huelga en papel mojado pues era la primera condición del mismo, y además aun no hay medidas para aplicar el resto de condiciones del acuerdo, por lo que es probable que el día 25 se reanude la huelga indefinida, con consecuencias imprevisibles. Además en las últimas fechas se están produciendo unos movimientos que pueden agravar el conflicto. Efectivamente, un sector de empresarios, fundamentalmente los más grandes con apoyo del alcalde, se están moviendo para sustituir la mano de obra magrebí por nuevos inmigrantes del Este de Europa (parece que ya no le interesan unos trabajadores que son capaces de reivindicar sus derechos), y se habla de que han hecho algún viaje a Madrid para negociar con las mafias que controlan estos contingentes, lo que puede implicar un enfrentamiento entre los propios inmigrantes, que hasta ahora no se ha producido aunque hay muchos que lo están buscando. Las condiciones de trabajo en los invernaderos son realmente duras, con frecuentes intoxicaciones por los productos químicos utilizados, jornadas de hasta 9 y 10 horas de trabajo 6 días a la semana, y todo por 4.500 pesetas al día en el mejor de los casos. El Convenio Colectivo del campo en Almería es de los más bajos de España y el más bajo de Andalucía, con un salario neto de 4.500 pesetas, más las cotizaciones sociales que en el caso de los inmigrantes legales casi nunca se hacen y en el caso de los ilegales nunca, obviamente. Además en los últimos tiempos los sueldos habían bajado debido al aumento de inmigrantes, tanto legales como ilegales, lo que había comenzado a provocar los primeros parados, y la ley de oferta y demanda capitalista implica que una reserva de mano de obra abarata los salarios y endurece las condiciones. En los lugares donde se juntan los inmigrantes esperando que alguien vaya a contratarlos se podía ver a agricultores subastando unos jornales: "¿quién trabaja por 3.000 pesetas, y por 3.500...?" Tengamos en cuenta que incluso un salario de 3.000 pesetas diarias es muy alto comparando con los salarios marroquíes. Es curioso como un siglo después se vuelve a producir una situación similar a la que se produjo a finales del siglo pasado y primeros de éste cuando entre los intelectuales y artistas del centro y norte de España y del resto de Europa se puso de moda el visitar los pueblos andaluces por su cultura, su clima, su historia, etc. Entre los visitantes causaba sorpresa el ver a los hombres de los pueblos de Andalucía agrupados en las plazas y en los cruces de camino, llegando a la simplista conclusión de que era un pueblo de vagos y ociosos. No se daban cuenta de que la mayor parte de la población eran jornaleros que trabajaban en las grandes explotaciones agrícolas de los caciques, y estaban en las plazas esperando a que llegara el "manijero" de alguna finca para contratarlos. Ahora pasa lo mismo, todavía, pero ahora los "ociosos" son los inmigrantes, que se agolpan en los caminos, cruces, plazas, esperando que algún agricultor vaya a contratarlos al "viejo estilo", palpando los brazos de los inmigrantes para contratar a los más fuertes. Así pasan los días muchos inmigrantes, esperando a que alguien les contrate, lo que no pasa siempre, llegando a la noche desesperados si no han conseguido unas pesetas. Esa "ociosidad" y el estar todo el día en la calle causan intranquilidad entre la población autóctona, especialmente las mujeres que se quejan de continuos acosos verbales y en algunos casos al parecer se han producido alguna violación. Algunos inmigrantes me decían que en su tierra es materialmente imposible ver a una mujer sola por la calle de noche como aquí, a no ser que sea prostituta. Por supuesto la inseguridad la producen sólo los "moros" pobres pero no los "árabes" ricos. En cualquier caso hay que aclarar que los índices de delincuencia en El Ejido según las estadísticas son similares el resto de poblaciones del mismo tamaño, y en la prisión provincial el número de inmigrantes recluidos es del 10%, similar a la proporción de inmigrantes en la provincia. Creo conveniente hacer una mención especial a los agricultores del poniente almeriense pues están siendo juzgados sin un conocimiento serio de cómo viven, lo que piensan y sienten, etc. De los 60.000 habitantes de hecho en El Ejido menos de 20.000 han nacido allí, siendo unos 15.000 inmigrantes nacionales y otros 15.000 inmigrantes extranjeros. Muchos de los agricultores autóctonos han sido emigrantes en el pasado, ellos o sus familiares cercanos, y han sufrido en sus carnes la dureza de la emigración, sin ayudas de ningún tipo para su integración. Ahora muchos están convencidos de que tratan a "sus inmigrantes" muchos mejor que como le trataron a ellos. Estos agricultores han levantado sus invernaderos en condiciones durísimas, tienen una tasa de analfabetismo funcional superior al 50%, han sufrido envenenamientos por su manipulación de productos químicos, muchos accidentes laborales, sus hijos faltan muchos días a la escuela para ayudar en el trabajo, han tenido las tasas de suicidio más altas de España provocados por las deudas imposibles de pagar, bien a los bancos o por pérdidas en el juego. La riqueza súbita sin cultura puede ser una fuente de desequilibrio social y personal, los prostíbulos con mujeres traídas del Este europeo abundan por doquier en la zona (de hecho proliferan estos días las pintadas que dicen "marroquíes no, rusas si"), pero en cualquier caso no se puede decir simplístamente que sólo la explotación de los inmigrantes ha generado la riqueza de la zona, en todo caso la autoexplotación de los propios agricultores y de sus familias y la explotación de los inmigrantes ha generado toda esa riqueza que se ha ido fundamentalmente a los bancos (todos los agricultores están hipotecados en muchos millones), las multinacionales de semillas y fitosanitarios, y también los propietarios de las grandes empresas comercializadoras que tan bien conoce el alcalde de El Ejido, ya que ha llegado a convocar a los medios de comunicación para hablar en nombre del ayuntamiento y de un grupo de 15 o 20 grandes empresas del municipio con las que este alcalde tiene muy buenas relaciones, y de hecho él es uno de esos grandes empresarios. Como siempre, el problema es la necesidad de un mayor reparto del trabajo y la riqueza que producen unos importantes ingresos a los grandes empresarios, unos pequeños ingresos a los agricultores y casi nulos ingresos a los inmigrantes. Es urgente un mejor reparto de la riqueza y un mayor reparto del trabajo, implantando las 40 horas semanales (sí, 40 horas) para las 15.000 mujeres que trabajan en las empresas de manipulado y envasado y para los inmigrantes lo que solucionaría el cupo de inmigrantes que el alcalde dice que sobran porque no hay trabajo para ellos. No hay trabajo si todos trabajan 50 o 60 horas a la semana. Es una pena que algunos agricultores no canalicen su lucha e indignación hacia los bancos, las multinacionales y los grandes empresarios en lugar de hacía los inmigrantes. Como se sabe ha sido aprobada recientemente una nueva Ley de Extranjería que el Ministerio de Trabajo ha estado un año negociando con las ONG's y asociaciones de inmigrantes y que en el último momento el sector más duro del PP rechazó, rompiendo irresponsablemente el consenso conseguido en un tema tan delicado. Esta ley y su anunciado nuevo proceso de regularización está provocando, como era de esperar, un efecto llamada a los inmigrantes africanos que están llegando en estos días a cientos a nuestras playas. Las mafias que organizan esos viajes tantas veces trágicos están cobrando en estos momentos hasta 500.000 pesetas por una plaza en una patera. Todo esto está dando alas a los sectores contrarios a la integración de los inmigrantes y se hacen necesarias medidas urgentes, quizá en la línea de lo hecho por Bélgica recientemente para regularizar a los inmigrantes actuales y controlar los futuros. En cualquier caso tenemos que ser conscientes todos y todas que la civilización implica que todos los ciudadanos de un Estado son: 1) sujetos libres e iguales ante la ley, 2) sujetos moralmente libres y 3) sujetos políticamente libres y ciudadanos de un Estado democrático. Estos fueron los principios que inspiraron el feminismo, las luchas contra la esclavitud, la lucha contra las castas en el Oriente, y ya va siendo hora de que apliquemos estos principios en nuestro país con los inmigrantes residentes en nuestros pueblos y ciudades, sobre todo teniendo en cuenta que su número va a aumentar, hagamos lo que hagamos, porque el hambre y la búsqueda de la libertad superan cualquier barrera o frontera. En mi opinión es un eufemismo hablar de normalidad en El Ejido como dicen algunos medios de comunicación. Más de 700 antidisturbios venidos de fuera patrullan día y noche las calles del pueblo en coches, motos, caballos y helicópteros, mientras escribo esto la Cruz Roja reparte alimentos a alrededor de 2.000 personas que llevan varios días sin comer, el Consejo de Ministros va a declarar mañana, según informaciones de prensa, el pueblo como "zona de emergencia social", hoy el Parlamento Europeo ha aprobado una dura resolución contra las agresiones racistas en El Ejido y se habla de las medidas a tomar por esta institución, el domingo hay una nueva manifestación convocada en El Ejido para "lavar la imagen del pueblo", la ONG SOS Racismo ha tramitado más de 500 denuncias de inmigrantes por las agresiones sufridas los tres días de violencia (incluso hay una denuncia de un padre que tiene a su hijo de 19 años "desaparecido" desde entonces), mientras no hay detenidos por los ataques a inmigrantes, pues todos los detenidos son inmigrantes que participaron en los piquetes y los autóctonos que agredieron al Subdelegado del gobierno, a pesar de que existen imágenes grabadas donde se ve claramente quienes encabezaban los ataques. Mientras, ciudadanos de El Ejido han presentado una candidatura a las elecciones generales del 12 de marzo con el nombre de "España 2.000" que es una coalición de tres partidos de extrema derecha, y el alcalde no para de hacer declaraciones racistas en todos los medios de comunicación diciendo sin cortarse que los hechos violentos sucedidos no son racistas porque no se ha atacado a los negros (que es verdad) sino sólo a los magrebíes, un colectivo "que es responsable de tres muertes". Es increíble como el alcalde acusa a un "colectivo" de 15.000 magrebíes de 3 asesinatos a autóctonos dando argumentos racistas a sus ciudadanos más extremistas. Pero más increíble es que su partido, que gobierna ahora España, le apoye sin darse cuenta (¿o sí se dan cuenta?) de que están incubando el huevo de la serpiente. Muchas personas y colectivos me han pedido que les proponga acciones de denuncia y solidaridad a llevar a cabo vía correo electrónico, por tanto me hago eco aquí de la propuesta de la plataforma "Vivir sin racismo, convivir en Paz" para que se envíen correos electrónicos a los que tienen en sus manos solucionar el conflicto si cambian de actitud. En concreto la propuesta es enviar al alcalde de El Ejido, D. Juan Enciso (elejido@larural.es), y al Subdelegado del Gobierno central, D. Fernando Hermoso (sg@almeria.map.es), el siguiente texto o similar: "Exigimos el inmediato cumplimiento del acuerdo adoptado para desconvocar la huelga, y la puesta en marcha de todo aquello que ayude al cumplimiento de los puntos acordados, como la regularización de todos los inmigrantes residentes en la provincia de Almería. Asimismo llamamos al sentido común, a la reflexión y a la valoración de los daños económicos y sociales que puede acarrear otra huelga justa de los trabajadores inmigrantes." El Ejido, 17 de febrero de 2000.

Cristóbal Cervantes
Colaborador de la asociación "Almería Acoge".