
Los poderes locales
Carme Coll
Los cambios que se están dando a nivel mundial son de dimensiones nuevas, desconocidas y muy importantes. Esta constatación es innegable y sus efectos son completamente visibles.
Dos son los elementos detonantes principales de una nueva situación: por una parte el hundimiento del sistema bipolar de dominación, y por otra la globalización asociada a la informatización.
El hundimiento de los Bloques dio paso a la emergencia sin precedentes de Nacionalismos impregnados de exclusión y de los fundamentalismos radicales.
Se ha transformado la estabilidad internacional, en un mundo de contornos imprecisos, con múltiples conflictos y con tensiones latentes.
El sistema multipolar actual, todavía confuso, en donde los conflictos Regionales han substituido los que fueron propios de la internacionalización de la guerra fría.
Las tensiones entre Regiones nos ponen en presencia de nuevas formas de internacionalización cuyas consecuencias son, todavía, imprecisas.
Han cambiado las relaciones capital-trabajo, así como la división internacional del mismo, en donde un número determinado de países industrializados producían bienes, productos de consumo, capitales, etc. Y otro gran número de países eran productores de materias primas. La globalización está significando una superación de la organización multinacional del trabajo por una reorganización transnacional de la producción, en muchos casos con una nueva lógica que escapa del control político de los Estados. El capital financiero ha adquirido una preponderancia en movilización de recursos que está significando una preeminencia de la economía sobre la política.
No hay que confundir globalización con neoliberalismo. La "globalización" es la consecuencia de un proceso de avances, científicos y técnicos. El neoliberalismo es una opción política- ideológica muy concreta que, pretende confundir una cosa con la otra para llevarnos a lo que se ha venido defendiendo como "pensamiento único".
El reto para los que estamos en contra del neoliberalismo es,
buscar alternativas progresistas ante la globalización.
Los poderes locales y las ONGs ante la nueva situación
Las nuevas tecnologías, los medios de transporte rápidos, la facilidad de ponernos en contacto en tiempo real con los rincones más insólitos, hace que veamos al mundo cada vez más pequeño.
La mayor facilidad para el conocimiento de otras realidades, el impacto de los medios de comunicación, audiovisuales y escritos, han contribuido a universalizar las aspiraciones de la gente, y han contribuido también a sensibilizar a una buena parte de la opinión pública de la injusta división del mundo. Hoy nadie puede ignorar la cantidad de personas que padecen desnutrición, no disponen de asistencia sanitaria básica, no tienen acceso a la cultura, a la educación, etc. En definitiva no tienen ni las más mínimas condiciones ni posibilidades para desarrollarse dignamente como personas.
La globalización impone la búsqueda de estrategias conjuntas. La dispersión de los centros de poder, la creación de redes económicas y financieras, la apertura y liberalización de los mercados son el inicio de un nuevo marco de relaciones internacionales, que no pueden ser (de hecho ya no son) exclusivas de los Estados.
En este contexto recobra una gran importancia el papel de los municipios en las relaciones internacionales y también las organizaciones de la sociedad civil.
En estas últimas décadas en todas las Conferencias Mundiales temáticas convocadas por las Naciones Unidas, se han convocado los Foros alternativos correspondientes de la sociedad civil, de las organizaciones no gubernamentales. Además las organizaciones no gubernamentales han ido obteniendo (todavía de una forma simbólica), una representación en las Conferencias Gubernamentales. Desde la Conferencia de Lomé se posibilitó la apertura de una brecha que ya no tiene, por suerte, vuelta atrás.
Los poderes locales, los Ayuntamientos, han hecho visible a
través de múltiples asociaciones municipalistas, de ámbito europeo y mundial, la
idoneidad de sus funciones y responsabilidades en esta fase de cambios. El exponente más
importante y reciente fue la convocatoria de Naciones Unidas de la Conferencia Mundial de
Ciudades en 1996 en Estambul, a cuyas conclusiones me voy a referir a lo largo de este
artículo.
Transición local en España
Nuestra experiencia democrática, relativamente reciente, conllevó que durante la transición nuestra máxima preocupación fuera la consolidación de las instituciones democráticas recién recuperadas. Se dio una explosión de participación política, ansias de participar y dirigir las instituciones y la administración. Queríamos hacerlo con criterios nuevos, con ideas renovadas y a la vez dar respuestas rápidas a los déficits acumulados.
Se iniciaron dos procesos, paralelos y complementarios: por una parte toda la actividad legislativa que actualizará nuestro ordenamiento legislativo acorde con la nueva realidad y por otra, un despliegue de actividad municipalista que nos empujaba a la búsqueda de soluciones de emergencia para la ciudadanía.
La capacidad para combinar, soluciones de emergencia, planificación y reformas legislativas de los hombres y mujeres que formaron parte de los primeros ayuntamientos democráticos, a pesar de su juventud e inexperiencia, ha sido uno de los mayores éxitos de la transición española.
Lógicamente se cometieron errores. Seguramente uno de los más importantes fue que ante la necesidad de consolidar las instituciones democráticas, las magnificamos. De una manera, más o menos consciente, los cargos electos municipales quisieron asumir una doble función, su representación política, y representar al movimiento popular. Esta visión inicial contribuyó a la descapitalización del movimiento ciudadano restándole legitimidad. No hubo, por parte de los partidos políticos de la izquierda una apuesta clara de transformación, de un movimiento que se había caracterizado como reivindicativo, para convertirlo en un movimiento participativo y propositivo.
Este fue un gran error estratégico, que ahora, por suerte, es objeto de revisión y debate. Cada vez hay más voces, que desde distintos ámbitos hablan de la necesidad de reformar nuestra democracia. Se hace a partir de la constatación de que los mecanismos de relación entre la sociedad civil y los representantes políticos no funciona adecuadamente. Se constata un desinterés creciente de la ciudadanía por la política.
¿Cómo corregir este error?, ¿cuáles son las líneas de trabajo a emprender?
Un buen análisis, un buen diagnóstico con la implicación de la gente en su definición, es una buena base de avance para las soluciones.
Está en crisis la manera de tratar y abordar los problemas. Queremos muchas cosas a la vez; eficacia y rapidez, cumplimiento es-crupuloso de la ley, queremos ser consultados, queremos participar. (J. Subirats).
Se dice que la dimensión local es la más idónea para explorar nuevas vías de participación que favorezcan la implicación de la ciudadanía en los asuntos públicos, pero muchos estudios que se han realizado sobre la participación en el ámbito local demuestran que se ha quedado reducido a la elaboración de algunos reglamentos de participación y a la creación de algunas concejalías, básicamente de tipo consultivo (R.Villasante).
No se ha cambiado conceptualmente la visión de una democracia representativa a una democracia participativa, deliberativa y propositiva.
La falta de interés por los asuntos públicos no es un problema sólo de nuestro país, lo podemos generalizar, por lo menos, a las democracia occidentales, como dice Bobbio se ha desarrollado una cultura de súbditos, no participativa.
Es necesario desarrollar una nueva cultura política, que recupere los valores propios de la ciudadanía y de una tradición democrática articulada en torno a la idea y control comunitario de la vida social y política (A. Merino).
Capítulo aparte merece la participación social y política de las mujeres.
En el movimiento asociativo; ONGs, Asociaciones de padres y madres de alumnos, Asociaciones vecinales, etc., hay una gran proporción de mujeres participando. Son las que organizan actividades, preparan conferencias, fiestas,... están a la cabeza de las reivindicaciones sobre temas básicos como: salud, educación, servicios sociales,... Pero, a la hora de ocupar cargos electos se vuelven invisibles, no existen.
La división sexual del trabajo que han generado las sociedades patriarcales persiste a la hora de seleccionar a los candidatos y candidatas. Sin embargo, se empiezan a detectar síntomas de cambio en lo que ha sido la minimización de los asuntos cotidianos. La dicotomía entre lo productivo y lo reproductivo, entre ámbito público y ámbito privado está seriamente cuestionado. Esto es así a partir de la reflexión que se ha generado entre las propias mujeres cuando su incorporación al mercado laboral, o su implicación en actividades sociales y políticas las obliga a diseccionarse en dos mundos que la sociedad tradicional ha construido.
El acceso de las mujeres en los gobiernos locales es especialmente débil en nuestro país. Hay solo un 13´5% de concejalas, frente a un 22% de diputadas y un 33% de eurodiputadas. Esta cifra representa la mitad de la media europea.
El diferente peso numérico de la presencia femenina y masculina corresponde la contundente discriminación en relación con el lugar numérico que ocupan en las listas.
Los países más igualitarios en Europa son, Finlandia y Suecia, con un 45% de concejalas. El más discriminatorio es Grecia, con solo el 4%. Dentro de España las comunidades autónomas con mayor participación femenina en los poderes locales son Madrid, La Rioja, País Vasco y Aragón. La presencia más escasa se da en Galicia, Ceuta, Canarias y Cantabria. (Datos de la F.D.I.).
El mismo estudio de la F.D.I. pone de manifiesto la menor
permanencia de las mujeres en sus cargos. Solo el 30% de las candidatas repetía
legislatura en las elecciones locales de 1995, este dato deja claro la importancia de los
obstáculos que impiden a las mujeres la acumulación de la experiencia y práctica
política necesaria para la consolidación de un liderazgo.
Democracias locales. Democracias participativas.
La política local constituye un ámbito estratégico de intervención pública y de participación social. En el contexto de la Unión Europea, el desarrollo local es uno de los intereses prioritarios de un doble proceso de transferencias políticas mediante el cual se está articulando el sistema. Transferencias verticales en ambos sentidos: ascendentes, desde los Estados Nacionales hacia la Unión Europea y descendiente, desde la Unión Europea hacia las Regiones y los municipios.
Esta tendencia no es única en Europa. La Regionalización de los procesos y la descentralización político-administrativa de los Estados hacia los Entes locales está siendo compartida por organismos internacionales de diversa índole, Naciones Unidas, Fondo Monetario Internacional,...
En esta última década el movimiento internacional de ciudades ha entrado con fuerza en el escenario de la política internacional. La Conferencia de Naciones Unidas sobre medio ambiente y desarrollo celebrada en Río en el año 1992 supuso el inicio de un trabajo conjunto de más de 20 organizaciones de ciudades. Esta movilización seguramente fue determinante para la convocatoria que en Diciembre del mismo año hizo la Asamblea General de Naciones Unidas de celebrar una Asamblea Mundial de Ciudades y Autoridades Locales para el año 1996 en Estambul en ocasión de la celebración de la Conferencia Hábitat II. La riqueza del mundo local tiene como debilidad, muchas dificultades de coordinación. Estamos lejos todavía de las Ciudades Unidas dentro del sistema de Naciones Unidas. (J. Borja).
La falta de reconocimiento que tienen los gobiernos hacia la importancia de lo local, ha contribuido a que, muchos de los documentos preparatorios y conclusiones de la Asamblea de Ciudades, de una enorme importancia, no hayan tenido ningún tipo de difusión.
La corta experiencia de los Entes Locales y de las Organizaciones no Gubernamentales en el ámbito de las relaciones internacionales, se ha basado inicialmente, en una idea tradicional de ayuda al desarrollo de los países del tercer mundo, partiendo de una concepción formal, como expresión e instrumento principal de solidaridad hacia los países menos desarrollados.
Atendiendo a algunos de los elementos de análisis expuestos al principio del artículo tales como: globalización de las relaciones económicas y tecnológicas y la mundialización de las relaciones políticas nos empujan a cambios de planteamientos, a cambios de concepción profunda con relación a la anterior. Hoy tenemos que reformular el paradigma de la cooperación sobre la base del intercambio. Intercambio de instrumentos y experiencias útiles para encarar temas de interés común.
El debate abierto sobre el papel de las administraciones locales y territoriales, el papel de la Descentralización no podemos limitarlo solo a la transferencia de competencias y recursos de los niveles estatales al municipal, (aunque son condiciones necesarias) sino a plantearnos nuevos modelos de desarrollo, entornos territoriales novedosos que tengan en cuenta: la ecología, la adecuación de las estructuras productivas, la inversión en recursos humanos,... y la implicación activa de la gente en la definición y concertación de los procesos.
Las Asambleas Sectoriales convocadas por Naciones Unidas desde el año 1992, a pesar de ser sectoriales, han contribuido a dar una visión de integridad de las problemáticas: 1992 Medio Ambiente y Desarrollo, 1993 Derechos Humanos, 1994 Población, 1995 Desarrollo Social, 1995 Mujeres y 1996 Ciudades y Autoridades Locales. Paradójicamente las Conferencias de NN.UU, son intergubernamentales. Las autoridades locales están ausentes. Tienen solamente una actividad marginal en los foros alternativos. (J. Borja).
La experiencia de los municipios españoles en el tratamiento integral de las políticas en los territorios es importante y ilustrativa. Se han basado en una buena comprensión del principio de subsidiariedad que hace mucho más eficaz la actuación municipal.
Desde el principio la mayoría de ayuntamientos entendieron la necesidad de la organización y actuación global en el territorio. Esta comprensión no fue casual ni espontánea, el conocimiento de los municipios de nuestro entorno europeo fue el espejo donde los municipios españoles estábamos mirando, queríamos imitar a los municipios del bienestar.
A pesar de lo antes mencionado, hay que tener en cuenta que nuestro proceso municipal consta de diferente etapas. La elaboración de la Ley de Bases de Régimen Local no se aprobó hasta el año 1985, y la Ley de Financiación hasta el año 1987. A pesar de este enorme retraso los Ayuntamientos habían ido asumiendo un conjunto de competencias independientemente de su regulación y los Ayuntamientos habían aumentado entre 5 y 10 veces sus presupuestos.
Hoy, desde todos los puntos de vista, hay un reconocimiento generalizado de que los municipios y los entes locales españoles han aportado la parte más importante de las mejoras en bienestar social.
Se ha trabajado transversalmente en todas las problemáticas que afectan a los territorios: planes urbanísticos, planificación sectorial de los servicios sociales, proyectos culturales, proyectos por la igualdad etc. Amén de la puesta a punto de todos los servicios básicos de infraestructuras: agua, alcantarillados, residuos, alumbrado,...
Un ámbito de intervención de especial relevancia es el del Desarrollo Económico Local.
El primer impulso lo dio, en parte la fuerte crisis económica de los años 80. La búsqueda de alternativas para intentar paliar los problemas de la desocupación creciente, hicieron que los Ayuntamientos, aún sin tener competencias reconocidas para ello, empezaran a actuar en el campo de la promoción económica. Las personas desempleadas acudían a los Ayuntamientos en demandas de ayudas para las cosas imprescindibles y las autoridades locales no podían cerrar los ojos a esta realidad.
Con el paso de los años y vista la experiencia, este ámbito de
trabajo ha resultado ser estratégico. Se ha dado apoyo al tejido microempresarial, a la
creación de autoempleo, a la mejora en la gestión de los recursos públicos y a la
planificación estratégica del territorio.
Planes estratégicos
La iniciativa de elaborar Planes Estratégicos en los municipios
parte de la necesidad de diseñar modelos de crecimiento y desarrollo de las Ciudades a
largo plazo. Su filosofía es incorporar la integridad de los espacios físicos y toda la
actividad humana que en ellos se desarrolla. Para ello hace falta un método de trabajo
participativo, desde el principio, en donde el conjunto de agentes públicos y privados,
sindicales y populares, que actúan sobre el territorio estén representados. El éxito en
el desarrollo y aplicación de los planes estratégicos depende del grado de consenso y
participación que haya tenido en el proceso de elaboración y definición de objetivos.
Si no se pervierten, ni la filosofía ni la metodología, puede ser un buen instrumento
para desarrollar la democracia participativa.
Participación en los procesos de desarrollo municipal de otros países
La participación local en la actividad internacional es muy reciente. La actividad desarrolla por las Organizaciones no Gubernamentales para el Desarrollo (ONGs) y posteriormente las campañas de la Plataforma para el 0´7, han tenido una gran receptividad por parte de los Ayuntamientos.
Los datos que se dan por parte de la Agencia de Cooperación española son ilustrativos. Se parte de la dedicación de poco más de quinientos millones en el año 1986, hasta la cifra aproximada de once mil millones para el año 1998.
Han sido muchos los factores que han contribuido de una forma positiva a una aceptación mayoritaria de la ciudadanía para que se dedicaran una pequeña parte de sus impuestos como contribución a la lucha por las desigualdades Norte-Sur, pero la situación nos obliga a hacer un gran ejercicio de responsabilidad sobre el destino y uso que damos a estos recursos.
Los recursos locales están gestionados, en parte por las administraciones locales directamente, como también, por la ONGs, o grupos y comités solidarios locales.
Es necesario iniciar un diálogo, entre instituciones locales y las Asociaciones, para que cada parte desde su especificidad, y de acuerdo con su partenariado, profundicemos en la definición de objetivos, de políticas y podamos llegar a concertar programas de actuación.
El reto más importante que tenemos hoy, desde las administraciones locales y desde la sociedad civil, es la apuesta por la construcción de democracias participativas fuertes. Este reto está planteado a nivel mundial: globalización, desarrollo sustentable, transnacionalidad de la economía, lucha contra la pobreza, la igualdad y la exclusión social son temas, todos ellos, que no tienen fronteras. Cuestionan el consumo indiscriminado del Norte y la necesidad de desarrollo en el Sur. En definitiva los retos son a escala planetaria.
Los procesos de carácter global, como los movimientos migratorios o las contradicciones entre defensa del medio ambiente y crecimiento económico, exigen políticas basadas en compromisos de base local. Para ello se necesitan gobiernos locales que garanticen la aplicación de las políticas y su continuidad.
Con relación a la aportación que los Ayuntamientos y Entes locales pueden aportar sobre la base del intercambio de experiencias, puesta en común de los nuevos retos del municipalismo, intercambios técnicos y científicos y también la apuesta por la construcción de democracias participativas fuertes.
La relación que habría que establecer entre municipios y organizaciones no gubernamentales para el desarrollo es de vital importancia, aunque ésto no exime a estas últimas de su implicación y participación en los temas locales. Tal actitud imposibilitaría la superación del paradigma de Ayuda por la del Intercambio.
Analizar, innovar, construir y participar, con la complejidad de
la situación actual tiene que ser tarea común de todos los pueblos. Para ello es
necesario fortalecer bases orgánicas y representativas, legitimadas por la participación
y la construcción de amplios consensos.
Carme Coll Truyol
Licenciada en Historia Contemporánea. Experta en cooperación
internacional descentralizada.