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| Agustín
Gómez El flamenco es
elemento integrante de la cultura andaluza, que cobra importancia en la medida que ésta
afirma su propia identidad. La exigencia de continente y contenido rigurosos para su
cultivo, de un espíritu sensible que entre en su sintonía y el acopio de calidades
personales para su expresión hacen que se le pueda considerar un arte de iniciados. No
obstante, su interés universitario, además del puramente estético y técnico, radica en
la posibilidad que ofrece de hallar en él las coordenadas de espacio y tiempo del hombre
andaluz y su sentido de la vida: diversidad, independencia, individualismo o personalismo;
su mitología de la vida y de la muerte; su inmersión en la naturaleza y su dependencia
de ella; su capacidad de síntesis para el lenguaje y la expresión lírica con economía
de esfuerzo y su generosidad, en cambio, para darse en un alarde o capricho pinturero. El flamenco
ofrece desde un yacimiento arqueológico a un conjunto monumental vivo, donde
encontraremos huellas y testimonios fieles del tiempo en los distintos terrenos
geológicos donde sus hombres se mineralizan. A veces, lo que encontramos fosilizado en
los libros aparece vivo y floreciente en el flamenco de este pueblo de profunda
intrahistoria: su idiosincrasia individualista y social, su religiosidad, sentido moral y
cívico, su gusto artístico por la lírica y la plástica, sobretodo, más allá del
lenguaje hablado y musical. Como núcleo temático de cultura, ofrece fácil
interdisciplinaridad con las bellas artes, la poesía, el teatro, etnias, sociología,
costumbres populares, geografía humana, recursos naturales, movimientos migratorios... en
un retablo magnífico para labrar en el taller universitario. Con estas perspectivas de
estudio, el flamenco está necesitado de evolución justa y definición adecuada que acabe
con la manoseada polémica de puristas y esnobs, ortodoxos y heterodoxos. Esta polémica
es tantas veces estéril porque no queremos admitir la autodefensa que hacemos en nuestras
posturas radicales o, lo que es peor, no advertimos nuestro propio latido del
subconsciente. Los componentes de idealismo y realismo que harían de dos hombres
incompletos, don Quijote y Sancho, un solo hombre completo nos tiene a todos inacabados o
necesitados del otro porque no se equilibran en una misma persona. Esto hace que a un
artista realista como Antonio Mairena le haga cerebral y frío su propio realismo y le
exija ortodoxia. Ello hace que un artista idealista como Manolo Caracol le haga
temperamental y apasionado su propio idealismo y le pida el cuerpo heterodoxia,
transgresiones de la norma. Estéril sería pedirle a cada cual lo que no le es propio; es
más, cada cual está bien en su propio elemento. Jamás un cuello frío tendrá éxito
saliéndose de las normas; en cambio, un cuello caliente seguro va y seguro viene por sus
caprichos y veleidades. Las normas se han hecho para defensa de los cuellos fríos.
El flamenco en
la Universidad no puede reducirse a un interés contemplativo o a una mera introducción
informativa cuando ya es materia escolar de primera y segunda enseñanza. Queremos que los
universitarios de Córdoba tengan en su Cátedra de flamencología un instrumento a su
alcance que permita conocer y estimar este género, no sólo por su faceta artística o
estética, formalista y técnica, sino por sus motivaciones y circunstancias,
trascendencia, implicaciones sociales, políticas y culturales. Hemos de continuar en
cursos de iniciación e identificación de estilos formales y expresivos locales y
personales. Hemos de profundizar en la interdisciplinaridad del flamenco con los mejores
especialistas, así como participar de su estética con artistas competentes. Ofreceremos
además una dinámica de seminarios de investigación, con participación del
universitario y que atienda a sus intereses. Queremos que la
Cátedra de flamencología de la Universidad de Córdoba sea algo más que un entusiasmo
pasajero y experiencia gozosa al paso por sus aulas, aunque tan sólo por ello se
justificaría. La flamencología necesita del rigor y del método científico, del
análisis y criterio estético que sólo la Universidad puede aportar. Ya en los dos
cursos de experiencia, esta Cátedra ha sido un centro de convivencia e integración de la
propia Universidad con el pueblo al que pertenece, en una puesta en común de intereses,
intercambio de conocimientos, sensibilidades y puntos de vista. La Universidad, como el
flamenco, es vida. En tal sentido tiene puestos sus ojos esta experiencia.
En estos dos
cursos -de 70 y 80 horas, respectivamente, con otra programación larga de actividades
paralelas- se han matriculado un total de 277 alumnos, de los que 205 han obtenido
Certificado de Asistencia. Como anécdota a este respecto -las clases son de 20 h. a 22
h.-, asistieron 78 alumnos el mismo día y hora en que se televisaba un Real
Madrid-Barcelona "de anunciado infarto". También fueron superadas las
inclemencias de un edificio con síndrome de abandono por traslado de sus servicios
docentes de Veterinaria al nuevo Campus universitario de Rabanales, y que ya para el
próximo curso, asumido el éxodo estudiantil ordinario, se adapta perfectamente a
nuestras necesidades específicas, tanto para esta Cátedra de flamencología como para la
Cátedra Intergeneracional, de gran acogida también en la sociedad cordobesa por su
régimen abierto.
Otra curiosidad:
en el aula, situada en el referido antiguo edificio de la Facultad de Veterinaria, se
aprietan codo con codo cuatro catedráticos de la UCO (Universidad de Córdoba): uno de
Geografía analítica, otro de Genética, otro de Farmacología, otro de Cirugía, 20
profesores de la Escuela Superior de Ingenieros Agrónomos, otros tantos de otras
Facultades, más profesores de primaria y secundaria, agricultores, empresarios,
funcionarios municipales, pintores de brocha gorda, estudiantes del Conservatorio Superior
de Música, del Conservatorio de Arte Dramático, de la Escuela Superior de Danza, varios
cantaores, bailaores y guitarristas profesionales, médicos, abogados y otros
profesionales en ejercicio y jubilados..., todos unidos por la afición común del
flamenco, hasta el punto de pagar su matrícula, entregar fotocopia de DNI, foto aparte, y
llegar a la hora para coger sitio día tras día. Todos en un reparto equilibrado de
edades que van de los 18 a los 67 años. Jamás llegué a soñarlo. Las sesiones del
curso, como sus actividades complementarias de seminarios y conferencias son de dos horas,
con diez minutos de descanso intermedio. Las ilustraciones artísticas en vivo se reservan
para las conferencias. Algunas de ellas fueron pronunciadas por artistas maestros del
cante, la guitarra y el baile; los dos primeros se ilustraron a sí mismos; la del baile,
profesora a su vez de la Escuela Superior de Danza, por sus alumnos. Para las
sesiones de trabajo en el aula, el curso propiamente dicho, preferimos ilustrarnos con
discos y vídeos porque ello nos permite elegir exactamente lo ejemplar, pararnos en donde
queremos, volver a cualquier referencia anterior; analizar las variantes y su evolución
estilística, etc. La experiencia nos dice que un artista en directo, por ejemplar y
epifanizado que sea, siempre tiene muy pocos estilos a la mano, demasiado estructurados a
su manera y, en definitiva, tan limitado en su personalidad y su circunstancia de lugar y
hora que difícilmente puede responder a la casuística que en clase se plantea. Si bien
el directo es caliente y la grabación fría, se trata de hacer flamencología y por lo
tanto se requiere reflexión, estudio, incluso liberarse de la pasión, a la que no
renunciamos si se apoya en el conocimiento, en la propia formación del buen gusto. Si bien el aula
de la Cátedra de flamencología está abierta a todos, observamos que una gran mayoría
del alumnado estrictamente universitario es de ciencias, por lo que al menos en Córdoba
rompemos el tópico de que sean los estudiantes de letras los más interesados en esta
materia. ¿Qué lectura hacemos de este caso presumiblemente singular? Hay que tener en
cuenta que la Escuela Superior Técnica de Ingenieros Agrónomos de Córdoba, que cumple
ahora veintisiete años de edad, tuvo en su primera promoción estudiantil una pléyade de
buenos aficionados con los que trabajamos codo con codo por crear un ambiente
universitario en torno al flamenco, y conseguimos ciclos interesantísimos de conferencias
y recitales que llevaron allá, al extrarradio donde se ubica su aulario, a todos los
aficionados cordobeses que no hubieran pisado jamás un edificio universitario si no fuera
por estas ocasiones de encuentro y convivencia. Se llegaban a fletar autocares para el
desplazamiento masivo que partían de la Puerta de gallegos, donde ahora se alza un
monumento funerario al pasado romano que el pueblo llama "la olla exprés". De aquella feliz
memoria son los nombres de Antonio Villarejo, de Ronda, y Pepe Contreras, de Alcalá la
Real. El primero coronó sus estudios de Agrónomo en Madrid que prolongó cuanto quiso;
pero viviendo a tope, siendo uno de los animadores de extensión cultural del "San
Juan Evangelista", gloria y honra de la contestación universitaria en tiempos
franquistas. Llegó a ser crítico de flamenco en un diario madrileño de tirada nacional
mientras doraba su píldora de estudiante. A la Facultad de Veterinaria, que cumplió ya
su ciento cincuenta aniversario en Córdoba, le he conocido dos promociones de afición
flamenca cobijadas por los profesores Sanz Parejo y García Román, respectivamente,
identificados totalmente con sus alumnos. La segunda tuvo el privilegio de tener en su
aula a don Antonio Mairena y otras relevantes figuras. Salvo de esta
última, no quedaba ni el recuerdo. Las promociones estudiantiles se sucedieron unas a las
otras y no transmitieron la antorcha que con tanto entusiasmo encendieron. También la
Facultad de Filosofía y Letras ha celebrado ciclos de flamenco y esporádicos recitales.
También hemos estado en su salón de actos, como recuerdo allí a Caballero Bonald, con
sus "Luces y sombras del flamenco" y a Fernando Quiñones con "El
testigo" tan recurrente. ¿Por qué siguen siendo los estudiantes de ciencias en
Córdoba mucho más interesados que los de letras por el flamenco? Nuestra lectura es que,
siendo la Universidad de Córdoba fiel reflejo de la sociedad que la hace posible, y
siendo la estructura social cordobesa todavía eminentemente
agraria, las Facultades y Escuelas Técnicas relacionadas con el campo y su
industria son más representativas de su idiosincrasia. El flamenco cordobés es de
campiña, hasta el punto que Ricardo Molina, cuando defendía la naturaleza cordobesa de
la serrana, decía que era un cante de la sierra vista desde la campiña. Desde el pasado
curso, el Vicerrectorado de Ordenación Académica concede Créditos de Libre
Configuración, según normativa vigente de la UCO, a estudiantes que cursan carreras en
la misma y que los solicitan. Se han animado pocos en este primer año de experiencia,
acaso porque no tienen referentes, pero los pioneros de estos créditos en la disciplina
del flamenco son cinco chicas de la Facultad de Ciencias de la Educación -otro asidero
universitario del alma popular-, que se encargan de unidades didácticas de flamenco, y
chico y chica de la Facultad de Filosofía y Letras (3º de Historia), investigación de
campo y archivo, respectivamente, para entregar sus trabajos a la vuelta de las
vacaciones. Él vive en las huertas del Genil. Se encarga de hacer una nómina de
cantaores de Puente Genil del siglo XX y de añadir más información a la que ya le damos
sobre el zángano. Ella, en Córdoba. Le damos información sobre Julián Ribera y pedimos
que busque en el Archivo Municipal sus fuentes de flamenco. Se les evaluará, y si fuera
de manera positiva, tendrán sus créditos que completen el currículum de sus
licenciaturas. Para este Curso
99-2000 gestionamos en la Delegación Provincial de la Consejería de Educación y Ciencia
la convalidación de nuestros cursos y actividades con el Programa de Formación del
Profesorado. Ya en los dos cursos anteriores, profesores de primaria y secundaria se han
sentido especialmente interesados, por lo que en la programación incluimos
interdisciplinaridad, el flamenco como núcleo temático y varios temas específicos de
didáctica aplicada a esta materia. El arte flamenco es parte importante de la cultura que
identifica al hombre andaluz. Muestra sus manifestaciones sociales, económicas,
religiosas, étnicas, características individuales y locales, corrientes migratorias,
relaciones laborales y otros intereses comunes. La geografía humana y la profunda
intrahistoria de nuestro pueblo tienen su espejo en el flamenco.
Por otra parte,
no se ama ni se enseña aquello que no se conoce. El flamenco es una expresión artística
del genio andaluz que cada día se extiende más. Profundizar en este arte es calar hasta
los huesos en la idiosincrasia que lo hace posible. Tiene excelencias estéticas,
refinamiento estilístico y personalismo dignos de estudio. Entrar en su análisis
contribuye a la propia formación, desarrollo del buen gusto y de la sensibilidad, así
como de la correlación interdisciplinar que puede ampliar nuestro conocimiento. Ello
justifica su inclusión en la Diversificación Curricular de la Escuela Primaria como en
los Institutos de Enseñanza Secundaria. Descubrir las
fuentes de conocimiento del fenómeno flamenco. Relacionar el flamenco de manera
interdisciplinar con otras materias, y con sentido didáctico. Despertar la sensibilidad
artística que conecte con el flamenco. Fomentar el espíritu crítico y la capacidad de
análisis. Distinguir artesanía y arte en el cultivo del flamenco. Llegar al análisis
comparativo y crítico de escuelas y estilos personales. Abordar el conocimiento del
flamenco como un núcleo temático... son nuestros objetivos. En cuanto a
metodología, las exposiciones orales son siempre acompañadas, como ya dijimos, con el
ejemplo puntual de los discos, tanto de cante como de guitarra, mientras que para el baile
nos ayudamos de vídeos. Los asistentes son invitados siempre, cuando no provocados, al
debate, al coloquio o al análisis de materiales correspondientes a cada tema. Se trata
pues de combinar exposiciones e intervenciones a partir de las propuestas de los ponentes.
Se facilita además a los asistentes documentación bibliográfica y discográfica
complementaria sobre cada tema, las grabaciones que ilustran las ponencias y textos
originales sobre cada tema de los propios ponentes. Algunas ponencias son ilustradas con
actuaciones artísticas en vivo. Cada mes se
interrumpen las sesiones del curso para intercalar tres conferencias que titulamos
"El flamenco desde dentro" porque son los propios artistas quienes exponen sus
ideas del arte y de sí mismos con sus propias ilustraciones. El pasado curso académico
fue Luis de Córdoba, cantaor que engalana su palmarés con el patrocinio, de su propio
peculio, del Premio de ensayo González Climent, siendo además un conferenciante y
articulista muy ponderado; Paco Serrano, guitarrista que lleva en interinidad la Cátedra
de Guitarra Flamenca del Conservatorio de Córdoba, e Inmaculada Aguilar, titular de la
Escuela Superior y Profesional de Danza de Córdoba. Cada uno en tres sesiones -seis
horas- dio una visión personal de sus respectivas facetas artísticas, desnudándose ante
el auditorio, contando lo más íntimo de sí mismos, de su formación, sus influencias,
sus procedimientos técnicos, etc. Interesante fue
también en el pasado curso la intervención de Philippe Donnier, dando cuenta de su
método de investigación estructural y sistematizado del cante y la guitarra,
absolutamente científico que le ha llevado a doctorarse en la Universidad de París X
sobre "Relaciones temporales y proceso de improvisación en el arte flamenco",
dentro de la rama de Etnomusicología. Cuenta ya Donnier con una base de Ingeniero Físico
por la universidad francesa, profesor de guitarra clásica por el Conservatorio de
Córdoba, la experiencia vivida en el Sacromonte granaíno con la guitarra flamenca, de su
vida cordobesa de peñas como oyente, y de tablaos como guitarrista. Este Donnier obtuvo
el Premio de la primera edición del González Climent, convocado entonces en Córdoba y
ahora en Cornellà. Es increíble la energía que despliega el extranjero que encuentra la
vena a esto del flamenco.
Por apuntar
algunos logros interesantes del pasado año no olvidamos el alimón que hicimos de un
seminario con el profesor García Román, del Departamento de Farmacología y
Toxicología, hoy nuestro Vicerrector de Ordenación Académica, sobre los "Cantes de
ida y vuelta", en donde encontramos antecedentes de aquellas vidalitas de Escacena en
el folklore americano, así como la última grabada de Juan Valderrama y otras milongas y
guajiras. Otro seminario fue dirigido por el Catedrático de Universidad, Departamento de
Medicina, Profesor Pérez Jiménez sobre la temática de la copla del olivar, por el que
se siente muy atraído llevado de su formación humanística y como científico
investigador de la dieta mediterránea.
Otro sobre
"Estética (el flamenco en las artes plásticas)" fue impartido por el
Catedrático del Departamento de Especialidades Médico-Quirúrgicas, famoso en el mundo
entero por los trasplantes de corazón a niños, desde el Hospital Universitario Reina
Sofía de Córdoba, profesor Concha Ruiz. Coordinó también el seminario sobre
"Experiencias de Festivales y Concursos" el recientemente elegido Decano de la
Facultad de Filosofía y Letras de la UCO, Catedrático del Departamento de Ciencias de la
Antigüedad y Edad Media, profesor Mellado Rodríguez. De La copla para el cante
pronunció una conferencia el profesor Gutiérrez Carbajo, Decano de la Facultad de
Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Educación a Distancia, Catedrático en
la misma de Lengua y Literatura Española, Premio de Ensayo González Climent y de
Investigación de la Fundación Andaluza de flamenco. El profesor Raya Saro, Catedrático
de Escuela Universitaria del Area de Algebra, Departamento de Matemáticas, famoso en
nuestro mundo flamenco como editor (Ediciones Demófilo, SA, Madrid y Fernán Núñez, y
Virgilio Márquez, editor, Córdoba) habló de Literatura de inspiración flamenca. El
profesor Pérez Camacho, excelente poeta, Catedrático universitario del Area de
Producción Vegetal, Departamento de Agronomía, versó sobre La poesía flamenca. Otros
profesores: de Literatura Pérez Cubillo, Inspector de Enseñanza Díez García...;
mientras que del mundo peñista nos habló el Presidente de la Confederación Andaluza de
Peñas Flamencas, Sr. Arrebola Rivera... Bueno, nos interesamos en anotar puntualmente las
calidades académicas, profesionales y científicas de nuestro profesorado para
explicarnos la maravillosa acogida que ha tenido en la Universidad esta Cátedra de
flamencología. Para el presente curso 99-2000 tenemos un nuevo proyecto de actividades de
las que nos ilusiona mucho el Seminario Permanente de Estudios flamencos y un Curso de
Análisis de estilos, donde también estudiaremos figuras contemporáneas del cante, baile
y guitarra de manera monográfica bajo estos aspectos: Antonio Mairena,
el maestro, la glosa; Manolo Caracol, el genio, la síntesis; Fosforito, la personalidad,
el esquema estilístico; Camarón, la leyenda, el neorromanticismo; Enrique Morente, un
luchador, propuesta y apuesta permanente; Paco de Lucía, el genio, la rebelión y
revolución de la guitarra; Manolo Sanlúcar, el maestro, de la ascética a la mística;
Vicente Amigo, una luz nueva, el desenlace lírico. En cuanto al baile: los cánones:
Vicente Escudero, Antonio y Pilar López; el estilismo: Mario Maya, El Güito y Milagros
Mengíbar; contrastes: Antonio Canales, Joaquín Cortés y Antonio Márquez. El flamenco
desde dentro tendrá por conferenciantes e ilustradores de sí mismos a Calixto Sánchez,
Manolo Sanlúcar y Milagros Mengíbar. Casi agotado ya
nuestro espacio, preguntará quien llega hasta aquí por el mecanismo que nos ha llevado a
una Cátedra de flamencología de la Universidad de Córdoba. Lo cuento con toda
sencillez: Yo soy maestro de escuela en ejercicio dentro del Programa de Adultos de la
Consejería de Educación y Ciencia de la Junta de Andalucía. Alterné siempre mi
profesión con la crítica diaria de arte flamenco en la radio durante treinta años de
manera ininterrumpida. Cansado ya de esta última tarea, la abandoné voluntariamente
justo cuanto terminaba la Expo del 92 en Sevilla, pero he seguido mi labor crítica en la
prensa diaria y revistas monográficas del género. Un buen día fui
llamado al despacho del Rector Magnífico de la Universidad de Córdoba, Amador Jover,
quien me sorprendió proponiéndome la responsabilidad de la Cátedra de flamencología
que tenía intención de crear. Acepté poniendo por delante mi nivel docente y
experiencia en la docencia también del flamenco en los límites provinciales de la
Delegación de Educación y Ciencia. No se habló más. Pasados unos meses recibía la
notificación de acuerdos en Junta de Gobierno de la UCO por los que se creaba la Cátedra
de flamencología de la UCO y se me nombrada Responsable de la misma. Tuve la inmensa
suerte de que el mismo día de la presentación solemne de esta Cátedra de
flamencología, con las "bendiciones" en el mismo escenario del Rector
Magnífico y el Vicerrector de Extensión Universitaria, al finalizar el acto y llegar al
cuerpo a cuerpo con el público que abarrotaba la Sala Medea del campus universitario, se
me ofrecieron personalmente once catedráticos de máximo prestigio de la UCO y dos
funcionarios de la Delegación de Educación y Ciencia, coordinadores del Programa de
Cultura Andaluza. La ocasión la pintan calva y juntos constituimos nuestro Consejo
Asesor, que sigue de manera ya reglamentada con otros miembros pertinentes añadidos,
entre ellos, representantes del propio alumnado. Quedaba
pendiente mi situación laboral que se resolvió meses más tarde mediante convenio
firmado entre el Consejero de Educación y Ciencia, Manuel Pezzi, y el Rector Magnífico
de la Universidad de Córdoba, Eugenio Domínguez, por el que se me destina a la
Universidad para ejercer mi función de director de la mencionada Cátedra. Más tarde, el
Vicerrectorado de Relaciones Institucionales e Internacionales ha dotado a la Cátedra de
un Reglamento en el que se regula esta singularidad de la misma. Antes, el Vicerrectorado
de Ordenación Académica y Nuevas Titulaciones concedía la posibilidad de Créditos de
Libre Configuración a nuestros cursos para estudiantes universitarios de régimen
ordinario. Finalmente, se nos ha incluido en el Centro de Innovación y Estudios Propios
de la misma Universidad, que nos resuelve el problema de intendencia y administración, y
se tramita la homologación de actividades, ante la Dirección General de Evaluación
Educativa y Formación del Profesorado. En cuento al Presupuesto económico que nos
permite desarrollar nuestra programación de carácter singular ha quedado resuelto con
una subvención anual de Cajasur, mediante convenio firmado por el Rector y el Presidente
de las respectivas instituciones. Ambos convenios están dotados de sendas comisiones de
seguimiento, de normativa al uso.
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