La cultura digital

José Antonio Millán

 

Es para mí un placer estar en Sabadell y dirigirles la palabra desde esta ciudad, en la que debo confesar que no había estado nunca, aunque sí virtualmente, y de la que sí conocía y conozco muchas de sus iniciativas en el campo digital, desde la Escuela Superior de Diseño hasta sus trabajos en infraestructura y en el cableado de la ciudad y en iniciativas ciudadanas, como la web del Ayuntamiento y otros aspectos. A propósito, cuando la vi hace poco tiempo antes de venir aquí, me encontré en la primera página de la web un apartado: “El pago de impuestos”. Hay cosas que se siguen teniendo claras, en la web o fuera de ella.

Bien..., yo les he preparado una página web, que es la que tienen aquí, en la dirección jamillan.com, que es mi página personal/sabadell, donde está gran parte de lo que les voy a contar. Puestas así las cosas y dándoles esta dirección que tienen abajo, yo podría probablemente levantarme e irme y dejar que ustedes navegaran cómodamente desde su casa. ¿Sí o no? No, claramente no. Porque para mí es un placer estar aquí, y ustedes van a tener la oportunidad -que espero utilicen- de interrumpirme, cortarme y preguntarme cosas, algo que por desgracia no podrán hacer desde la página web. Me podrán dirigir un e-mail que, a propósito, ahí a la izquierda tienen mi dirección -sabadell@jamillan.com-, que les invito a utilizar si les queda algún cabo suelto. Si me quieren preguntar algo tienen 24 horas para dirigirme un e-mail que yo les contestaré. Si pasa ese plazo y me lo dirigen, igualmente les responderé. Pero, bueno, que sepan que en principio estaré mejor en caliente.

Bien, qué es lo que les voy a intentar transmitir aquí. Pues varias cosas que entrarán y saldrán de los terrenos que amablemente me han propuesto los organizadores de este ciclo. Sí que quería, básicamente, decirles desde dónde les voy a hablar. Yo les voy a hablar desde una experiencia doble y quizás contradictoria, que es por una parte mi experiencia en creación de grandes proyectos digitales financiados por el Estado y que tienen objetivos de gobierno. En este caso, en el Centro Virtual Cervantes -que creé- el objetivo era la difusión de la cultura del Estado español y de la lengua española, experiencia en la que ya no estoy de forma ejecutiva, y que ahora mismo es un centro virtual donde trabajan unas 40 personas, con muchos colaboradores externos y que ha llegado ya a los dos millones de visitantes desde su creación. Es una gran muestra de lo que sería la cultura institucional llevada a cabo por la vía digital.

Y mi otra experiencia es mi página personal que, como han visto, reside en jamillan.com, que está financiada por mi mujer y mis hijos, que me permiten que les robe una horas al día para subir unas páginas y que contiene un proyecto personal. Como pueden ver no pueden ser más dispares, pero me dan la ventaja de poderles hablar desde dos perspectivas y también adelantarles uno de mis primeros objetivos que quería transmitirles aquí, con matizaciones, que es el siguiente: la cultura digital no es sólo para las instituciones del Estado, no es sólo para los ayuntamientos.

 

El hombre digital

La cultura digital es para cualquiera que viva en un país donde haya unas mínimas infraestructuras, para cualquiera que tenga una mínima cultura personal y una mínima renta individual que le posibilite ejercerla. Pero a grandes rasgos, en países como éste hay una gran masa de la población que puede acceder, y sobre todo una gran masa de la juventud que por cuestiones que van desde la frescura para asumir ideas nuevas hasta algo muy importante que es la disponibilidad de tiempo y la capacidad de juego, tienen a su alcance un horizonte de acción que intentaré irles describiendo.

Este emblema del hombre digital en marcha sería un poco lo que resumiría gráficamente la acción cultural digital. ¿Qué es? Dicho muy a grandes rasgos, es la continuación de nuestras acciones culturales individuales o colectivas por otros medios. Y aquí, en el momento en el que aterrizamos en la red hay dos sensaciones que nos asaltarán, seguro, y con razón. La primera es la sensación de estar devorados por el futuro; es decir, la sensación de estar en una carrera muy grande que puede acabar con nosotros. Esta es una carrera que tiene muchos aspectos. Ahora veremos alguno. Pero hay un aspecto especialmente negativo, que es la velocidad, la obsolescencia de los productos. Es decir, cualquier producto o programa, aparato, cacharro, idea..., se queda viejo enseguida, y esto da una sensación que tiene que ver con aspectos negativos en cómo percibimos las nuevas tecnologías y, en general, la acción en el mundo digital.

La otra sensación es el peso de las cuestiones tecnológicas, de softwares, de estándares y protocolos que a cualquier persona que entre en un comercio y diga aquí voy a hacer algo, le caen encima. “Voy a comprar un ordenador” y el vendedor pregunta: “¿Un Pentium C500 con un procesador tal...?”. “Bueno, qué me está usted diciendo; yo quiero un ordenador”. Así es imposible. Esta carga es un elemento negativo en la percepción y en la realidad de nuestra actuación digital. Para digerir de alguna manera esta situación yo planteo diez puntos que nos permitan pensar un poco sobre ella. Los voy a presentar en ciertos casos con ejemplos concretos de sitios web y en otros casos con artículos que he escrito en otros momentos que pueden ampliar el tema para aquellos de ustedes que estén interesados en algún elemento concreto.

Mi primer mensaje es que estamos en un mundo, aunque nos parezca que no, con tecnologías muy rudimentarias. Esto conviene recalcarlo porque la publicidad del estilo de “Donde quieras...”, “Eres más”, etc., lo que pretende es darnos una idea como si Internet fuera a venir y hacernos la cama, arreglarnos la casa, hacernos la comida, resolver nuestros problemas... No es así, como ya sabemos muchos de nosotros. Yo creo que es una tecnología que es una gran fuente de problemas y que está en un estadio muy rudimentario. Una cosa tan compleja, tan complicada y tan sujeta a todo tipo de avatares de hardware, software, comunicaciones, no es una base muy sólida.

 

Problemas y sinsabores

Hacemos lo que podemos, pero esto va sobre todo por aquellos de ustedes que entren en contacto con la cultura digital y con la creación de productos de software o de productos web y vean, de repente, que eso se rompe por todas partes, que es una fuente de problemas y de sinsabores. Respuesta: sí, es así. Puede llegar a ser terrible y hay gente que tira la toalla y lanza su ordenador por la ventana. Y me parece razonable, porque es una sensación y un deseo que hemos tenido todos muchas veces. Como digo, es muy rudimentario, incluso en aspectos de software y en aspectos de la arquitectura de los sistemas de informática.

En esta página de mi web les he incluido un link al final que conduce a un artículo mío, en el cual explico esto de forma más detallada. Lo escribí después de que se me estropeara mi ordenador y me dejara sin trabajo durante un mes y pico. Cuando ya no sabía qué más hacer hice un artículo que tiene la ventaja de que está escrito en caliente. Esto hay que conocerlo y hay que saberlo, porque cualquier persona que llegue a este mundo pensando que va a ser tan simple como descolgar el teléfono y hablar, se encontrará con que no. E insisto, la publicidad nos presenta avenidas abiertas que se pierden en el horizonte, cielos despejados... Es una tormenta, una tormenta constante.

Por otra parte, es cierto que hay otra realidad innegable: las posibilidades que da la red, Internet, concretamente la web. Pero hay un aspecto menos brillante pero igualmente valioso, que es el correo electrónico. Las posibilidades que dan en general todas estas tecnologías para la comunicación, para la relación, para la creación de materiales, de servicios y de negocios, para la creación de riqueza o, en general, para la comunicación, son muy grandes, y en cierto sentido son inéditas porque nunca nos hemos encontrado con un instrumento tan potente entre las manos. Y eso hay que saberlo.

Hay un problema más añadido a esta cuestión, y es el siguiente: como hay toda una serie de agentes institucionales, personales y colectivos que están entrando en la red con sus contenidos, con lo que tienen que decir, con sus acciones, la magnitud del invento ya empieza a ser muy grande. Las últimas estadísticas ya calculan que en este momento hay medio billón de páginas web que crecen a razón de un millón de páginas por día. Como quizás sepan -hay en el web un link a un artículo en el que hablo de esto y que si quieren pueden explorar más despacio-, los buscadores, incluso los mejores, no llegan a abarcar ni el 20% de los contenidos de las páginas web. Y si juntamos los mejores buscadores, en conjunto no llegan ni a la mitad de las páginas web. ¿Qué significa esto y cuál es su moraleja inmediata? Pues que cualquier persona, institución, colectivo que quiera hacer algo en la web y que quiera que alguien llegue algún día ahí debe cuidar la promoción, hacer comunicable su trabajo por una vía que no sea puramente la de colgar una página web y dejarla ahí.

 

Promoción y difusión

En general, yo creo que toda acción cultural o del tipo que sea en Internet lleva implícita la necesidad de una tarea de promoción, de difusión, de comunicación, que muchas veces puede ser tan simple como un correo electrónico. Hay cosas que se mueven y se transmiten por lo que se llama el marketing viral, algo que pasa de boca a oreja o de correo electrónico en correo electrónico. Y hay sitios que han alcanzado una difusión muy grande sin grandes inversiones. Otros tienen que publicar una página entera en todos los periódicos del mundo para conseguir algo.

¿Qué se puede hacer, pues, para estar dentro de Internet, crecer y llevar a cabo un proyecto de tipo cultural, o que podamos aplicar a proyectos de negocio o a proyectos de comunicación institucional o del tipo que sea? Yo diría que hay dos modelos para estar en Internet. Uno sería el modelo árbol, que es el siguiente. ¿Qué hace una persona con un árbol? Pues lo planta -lo planta pequeñito, porque plantarlo grande es muy laborioso-, lo riega, procura que reciba el sol. ¿Y por dónde crece el árbol? Cuando alguien planta un árbol no prevé que a los cinco metros, hacia la derecha, saldrá una rama, y a los quince, hacia la izquierda, otra. No. El árbol, por decirlo así, va buscando su camino. Si se encuentra con una roca, girará y la bordeará: si se encuentra con una pared en un sitio, por ese lado no crecerá y lo hará por el otro. Este es el modelo de crecimiento en árbol. ¿Dónde llegará un árbol? Bueno, depende de las especies. Algunos, todos, empezaron pequeños; algunos, por su naturaleza, llegan a ser muy altos; otros, como un manzano, no levantarán más de tres metros del suelo... Pero cada uno puede tener su razón de ser.

El modelo rascacielos es, digamos, el opuesto. En él uno sabe exactamente que va a llegar hasta los doscientos quince metros, va a saber en este caso la inclinación exacta; la cantidad de hormigón que va a necesitar y la cantidad de acero; va a saber cuándo se acaba y cuándo se empieza, más o menos, y va a saber las plantas y qué destino tienen, etc.

Estos son los dos modelos que, a grandes rasgos, podríamos asociar a sendas formas de ver el asunto. La postura que yo tengo en la red, para crecer en Internet, es que hay que ser árboles. En el sentido de que, por lo general, es difícil, primero, saber exactamente hasta dónde queremos llegar. Bueno, podemos saber que queremos hacer algo dentro de tal tipo de actuación cultural, o del tipo que sea; sabemos más o menos qué recursos queremos aplicarle... Pero es muy difícil, realmente, saber con exactitud el tipo concreto de servicios, el número de páginas, el número de personas que van a tener que trabajar con nosotros en el proyecto... Es francamente difícil. Por suerte, lo que nos encontramos en Internet es una cosa muy básica: la realimentación por parte de los usuarios. Es decir, como es bien sabido, cualquier gestor de un sitio web tiene una información inmediata sobre cuánta gente le visita, desde qué sitios del mundo, con qué propósitos, si cuenta con los elementos para saber la opinión de la gente. Yo diría que los proyectos web van creciendo -recogiendo la metáfora del árbol-: uno crea una cosa con mucha ilusión diciendo “aquí se me va a hundir el servidor porque aquí van a entrar como locos. Esto es estupendo”, y después ve con sorpresa que no, que no recibe visitas.

 

Flexibilidad necesaria

Sin embargo, un aspecto más lateral resulta que empieza a crecer. Esta flexibilidad de asignar recursos, de cambiar de planes y de ir trabajando las ideas según crecen es muy buena y es muy típica de la web y, sobre todo, es un elemento que en proyectos de tipo cultural nos da la flexibilidad que realmente necesitamos. Los que empiecen a trabajar en la web y pongan una dirección de correo electrónico para que les lleguen noticias, mensajes, preguntas del público, verán que no les van a inundar ni mucho menos con sugerencias, pero sí que verán, de vez en cuando, que alguien dice algo que nos va dando pistas y que las estadísticas de acceso nos van contando una historia. Una historia del éxito de un proyecto cultural en la web. Ahora bien, por suerte esto no es la televisión. No dependemos de los medidores de audiencia. Ahí habrá aspectos de nuestro proyecto que queramos mantener aunque reciban doscientas visitas al día y otros que mantenemos también porque tienen mucho público. Lo básico es la flexibilidad.

A continuación resumo, pues, dentro de esta metáfora directriz, algunas ideas. Por ejemplo, qué sería el sol en el caso del árbol. El sol es el proyecto que tenemos, que queremos realizar. Si somos un grupo que hace cine, nuestro proyecto puede ser dar a conocer nuestras obras; como si hacemos literatura. Si organizamos colectivos ciudadanos, puede ser crear un punto de encuentro, etc. Hemos de tener claro nuestro proyecto, cosa que muchas veces no es tan sencillo. Con este propósito quería añadir una cosa: yo no me considero un ciberactivista, un militante positivo de la web a ultranza.

Hay proyectos que se complementan muy bien con la red y otros a los que la red les hace poca falta. Yo diría que hay presencias mínimas en la red que yo calificaría de equivalentes a un folleto, a una tarjeta de visita. Es decir, si somos una entidad artística, cultural y tenemos un nombre y tenemos un cierto programa, en algún sitio tendría que haber una paginita web que diga: “estamos aquí, éste es nuestro teléfono y éste es nuestro programa del año”. Ésta sería para mí una presencia mínima que considero que debería tener casi cualquier colectivo que haga algo en el mundo real. Ahora hemos de pensar si un proyecto dentro de la web, dentro de nuestro proyecto global, nos añade algo o no.

El suelo, la base donde crece este árbol, es el dominio del medio. Por ejemplo, y en la línea de lo que indica el señor Garrell, es cierto que hay una amplia capa de enseñanza formal que está empezando a sistematizar saberes, pero yo diría que lo que es esencial desde el principio en el medio es usarlo, es conocerlo. Es decir, quien no lo conoce no puede sacarle partido; no puede pensar desde dentro un proyecto web. Los proyectos web no son la simple traslación de un proyecto de otro estilo, que uno mete como por un embudo dentro de una web. Son proyectos que nacen dentro del medio, y para eso hay que conocer el medio. Quizá algunos de ustedes, o muchos de nosotros, no tengan una sabiduría ni un conocimiento grande, pero yo diría que cualquier institución, cualquier colectivo que quiera hacer algo ha de rodearse de gente joven que esté curtida en la navegación y en el uso de las herramientas, porque si no hay un conocimiento desde dentro yo creo que no se puede hacer gran cosa. Aunque uno compre programas, aunque sepa usar Front Page..., si no tenemos claro lo que implica la comunicación por la web no haremos nada.

 

Herramientas gratuitas

Pondré algunos ejemplos propios de un rasgo muy típico de la web y muy curioso, que es la gran cantidad de herramientas gratuitas que hay. Son elementos que vamos conociendo a medida que nos familiarizamos con el medio y que sepamos usarlos. Voy a presentarles aquí unos cuantos, empezando por uno de los elementos gratuitos más antiguos, que no tiene que ver con la web sino con el mundo real: el sablazo a los amigos, el atraco a un amigo que sabe hacer algo y se lo pides. En mi página personal el ejemplo está en la zona de dirección electrónica. El logotipo jam no es más que un “atraco” a un amigo mío diseñador, que se llama Mario Eskenazi... “Mario, amigo mío, por favor, ¿por qué no me haces un logotipo para mi página?” Y al final, “Bueno, vale”..., va y te lo hace.

Esto pertenece al mundo real, aplicado específicamente a lo digital. No creo que esta página sea un ejemplo de diseño, sino más bien de herramientas y de cosas hechas por un hombre orquesta, en este caso yo. Un cartel o un animado que aparece en la página está hecho en un sitio gratuito de creación de gifs animados de rotulación. He ahí un recurso que cualquiera puede utilizar probablemente con más éxito que yo. Un buscador. Si uno tiene un sitio web un poco grande le interesará que se puedan encontrar cosas. El buscador que tengo aquí, en mi sitio, es también gratuito. Lo único que me pide es que en la página de resultados se incluya el Power Pay Atoms, que es la empresa web que me da servicio.

Yo tengo ahora unas quinientas páginas web; cualquier palabra que esté en ellas, mediante este buscador gratuito, que cualquiera se puede instalar en su web, se encuentra. Piensen ustedes en la maravilla del servicio que se da al público que quieren encontrar algo dentro de él.

Una cosa que también tiene que ver con el mundo real y con el mundo de la red al mismo tiempo es el intercambio, el trueque. Por ejemplo, yo soy entidad colaboradora de Virtual Educa 2002, que es una conferencia de educación on-line. Yo pongo su banner y un enlace en mi sitio y ellos ponen uno del mío en el suyo. He aquí una tarea de promoción cómoda y rápida.

Más elementos. Cada vez que entren ustedes en mi página sobre edición digital, verán una serie de titulares de noticias del mundo de la edición, que son los que están aquí en rojo, y toda una serie de noticias sobre el mundo del libro electrónico. Estas dos páginas, estas dos cargas de noticias, que se renuevan cada día -siempre que hay una novedad sobre el libro electrónico,- ustedes pueden leerlas aquí, como otras muchas noticias sobre el mundo general de la edición..., son gratuitas.

 

Noticias de todo el mundo

Al entrar, hay ciertas direcciones que les proporcionan una alimentación automàtica de noticias que se renuevan constantemente, gratis. A cambio, ¿qué es lo que obtienen? Pues al final pueden ver que aquí dice “news power bye moon over Technologies”. Ustedes van al sitio de Mon over technologies y tienen sus propias noticias, en inglés, porque esto son servicios del mundo anglosajón. Pero aquí está. En terrenos muy variados uno se puede convertir en un pequeño portal del tema que a uno le interese. Si a eso uno le añade cierto trabajo... ¿Quién, al cabo de una navegación, buscando un tema, no se ha encontrado con cuatro o cinco sitios de interés? Pues los tecleas y los cuelgas en tu página.Y por último, otro ejemplo de relación gratuita. Hay un anillo de páginas relacionadas con libros electrónicos y él me publicita de nuevo a cambio de que yo meta aquí el banner.

Como ven, nos encontramos con toda una serie de recursos que van desde el buscador hasta recursos gráficos y tipográficos, creación de noticias y promoción gratuitos. Ustedes también pueden encontrar software libre para la gestión de una revista digital y muchas otras cosas. Ahora bien, hay que conocer la red y hay que invertir tiempo en ello para obtener resultados. Como les decía antes, viendo el ejemplo de mi página, quién no intenta conseguir una perfección absoluta... Para muchos proyectos basta con que te comuniques.

De hecho, aun si uno no es muy ducho en el manejo del lenguaje del chat/e-mail, si uno no sabe mucho de diseño gráfico, siempre puede hacer su web con bolígrafo, como la web de Made in boling. Un Made in boling es un proyecto personal de un señor que se ha fabricado todo con bolígrafo, con sus menús, sus apartados, sus secciones... Se dibuja, cosa que todos sabemos hacer cogiendo un bolígrafo y planteando los elementos que queremos; se escanea y se cuelga... Hay una serie de servicios, de ideas, de chistes; pero básicamente lo ha hecho con bolígrafo. Así uno puede ver el sitio web de x y pensar “uy, ¿quién no es capaz de poner sus ideas con un bolígrafo en una hoja?” Sirve también. Lo bueno de la web es que, mientras comunique, casi todo sirve.

Continuando con la metáfora, hay un elemento clave, que es el tiempo. Para mí, el agua que hace crecer este arbolito es el tiempo. Los proyectos web, realmente, consumen una cantidad de tiempo muy grande, que o lo pone uno mismo o se tiene que pagar. Y cuanta más interactividad hay, cuanta más relación existe con los usuarios, cuanto más queramos atenderles por e-mail, cuanto más foros de opiniones queramos atender, más tiempo tenemos que invertir. En general son proyectos que, no hay que engañarse, y se lo digo en confianza, ocupan mucho y pueden llegar a absorber una parte importante de los recursos de una organización.

 

Dar y recibir

Mi punto octavo, que es muy importante, es que, en general, en los proyectos web cuanto más se da más se tiene. Ahora mismo hay un debate abierto sobre el carácter gratuito o no de los servicios de cobro o no de la web. Ahora bien, según mi experiencia en general o de las que yo considero más interesantes, en la web dar es siempre recibir. Es decir, si tenemos en nuestra organización, en nuestro colectivo, informaciones, obras, ideas, piezas literarias o artísticas, etc., pongámoslas. Y pongámoslas de forma abierta, de forma que cualquiera llegue a ellas.

Hay algún tipo de proyectos en los cuales este requisito, de que sean abiertos, no es ya algo que podríamos definir como un plus del proyecto, sino que es un auténtico deber cívico. Pienso en el caso de las obras que se han creado con cargo a los presupuestos públicos o a la financiación pública. Es decir, si hay un grupo de investigación en una universidad y ha generado x cuestiones, pues que lo pongan abierto. Si hay una Real Academia que ha hecho un diccionario, que lo pongan abierto en la red, etc. Es decir, aquello que ha salido del presupuesto público ha de volver al público. En las instituciones que tienen por objeto difundir la cultura, con más motivo. ¿Qué más pueden desear que tenerlo de esta manera? ¿Por qué habríamos de contenernos? Por nada.

Y por último, incluso hay empresas que viven de la comercialización de contenidos que demuestran que en algunos casos darlos abiertos no representa un inconveniente... Hay un caso reciente de una editorial barcelonesa que sacó paralelamente un libro por librerías y lo puso abierto en la web. No se observó una merma clara de la venta del libro normal. Lo que sí parece es que hay gente que lo lee en la web. No todos los que tienen los ánimos de leerse ochenta páginas en un monitor es el tipo de gente que se lo compraría. Es mucho más fácil comprarlo; todos somos fetichistas y nos gusta tenerlo, nos gusta colocarlo en nuestra estantería para que lo vean nuestros amigos. Hay un público que compra y que lee y que seguirá comprando y leyendo, y otro público al cual le puede dar mucha información tener algo en la red. Y además, no olvidemos una cosa: hay colectivos, escuelas, instituciones y particulares que no tienen acceso a gran parte de nuestra producción cultural. Esto se ve muy claro en el caso de Latinoamérica, donde las universidades están en bancarrota, y los particulares también.

Cada elemento nuestro de investigación, de ocio, que ponemos en la red puede llegar a un público que, si no, no compraría nuestros libros. Primero, porque no llegan hasta allí. Es decir, sólo una parte muy pequeña de la producción editorial española de libros y revistas llega: los best-sellers. Pero aquí no estamos hablando de best-sellers. Y si llegaran, no podrían comprarlos. Sencillamente, yo creo que en la web ahora mismo hay una de las vías de comunicación, de las pocas vías de comunicación con la cultura de los países latinoamericanos.

 

Ventajas inmediatas

Las instituciones y los colectivos que se abran a la web y creen dentro de la cultura digital van a obtener ventajas inmediatas. Una de ellas es que estamos en un momento en el cual los dispositivos dedicados a los libros electrónicos, las palm, están empezando ya a recibir muchas obras, mucho tiempo de contenidos variados. Es decir, aquella institución que tenga sus principios, sus artículos, sus materiales, sus servicios en formato digital, enseguida los podrá mandar, o por teléfono móvil vía WAP o al libro electrónico o a la palm, de donde ya están descargando noticias muchos miles de personas.

Es decir, quien tenga su cultura en un medio digital, va a tener una fuente muy flexible para luego distribuirla por el medio o por los medios eixistentes. Por poner un ejemplo concreto para lo cual ya existe la tecnología: la impresión sobre demanda, la impresión sobre pedido. Es decir, la tecnología que inició básicamente Xerox, que hace que puedan imprimirse un ejemplar o tres de un libro o de una revista. Como saben bien, hoy en día si alguien quiere imprimir un libro tiene que hacer como mínimo mil quinientos o dos mil ejemplares. Lo mismo que una revista.

Bueno, un futuro muy inmediato, que yo y otros muchos vemos como verosímil, sería que en el vestíbulo de este edificio hubiera el equivalente a una máquina expendedora de tabaco, sólo que un poco más grande, y que uno buscara entre una cantidad de libros -que ya no serían los quinientos que caben en una librería, sino que podrían ser muchos más-, que metiera una moneda, apretara un botón y le cayera un libro que, les puedo asegurar, es perfectamente legible, bien encuadernado y agradable de leer. Las instituciones que estén presentes en el mundo digital van a poder tener una flexibilidad de transmisión y de comunicación muy grande.

Les he comentado estos elementos, pero pueden aparecer otros. Y realmente los que estén ya en la web, los que estén trabajando ya en plataformas digitales, van a poder seguir con lo que ya hagan diversos centros educativos de Sabadell.

 

José Antonio Millán.
Editor digital.