La cuestión del "Partito Democrático"

Raimon Obiols

 

El "Partito Democrático" (PD) es un proyecto de nuevo partido político italiano al que se han incorporado los “Democratici di sinistra” (DS) y la denominada "Margherita" -"Democrazia e Libertà" (DL)- una agrupación de mayoría centrista de inspiración cristianosocial.

Plantean la constitución de un partido que los una, fusionando distintas culturas reformistas tradicionales (la cristianosocial, la liberal y la socialista y socialdemócrata) a la que se añadirían aportaciones más recientes, como las reivindicaciones femeninas y ecologistas, así como una componente que quiere una implicación más directa de la ciudadanía frente a los excesos del sistema de partidos (se plantea en este sentido la generalización sistemática de las primarias para la elección de candidatos y candidatas).

Ambos grupos celebraron sus congresos de manera paralela y casi simultánea, los DS en Florencia y los DL en Roma, para simbolizar ante la opinión pública su voluntad de disolverse en el futuro PD.

El principal inspirador e impulsor del proyecto es el actual Presidente del Consejo italiano, Romano Prodi. De hecho, el proyecto deriva de la experiencia de la lista "Uniti nell'Ulivo", que se presentó a las elecciones europeas de 2004 como lista unitaria de cuatro componentes: los "Democratici di Siniestra", "La Margherita", los "Socialisti Democratici Italiani" y los "Repubblicani Europei". Las primarias para elegir el candidato para las elecciones nacionales de abril de 2006 (en que fue elegido Prodi, con una amplia participación), y el hecho de que los votos a las listas unitarias en estas elecciones superaran la suma de los votos de los distintos partidos, reforzaron el proyecto.

En efecto, uno de los argumentos más fuertes que avalan el proyecto del PD es la gran fragmentación de partidos en la coalición de gobierno encabezada por Prodi y, en general, en la vida política italiana. Hay 13 partidos en la mayoría de gobierno y 8 en la oposición que encabeza Berlusconi.

El proyecto de creación del PD quiere hacer frente a esta situación, avanzando hacia una especie de  “partito de l’Ulivo", que agregue al menos una parte de la mayoría de gobierno. Se trata de un motivo potente que cuenta con una base de apoyo en la opinión pública, aunque las encuestas publicadas en los días previos a los dos congresos situaban las intenciones de voto al PD entre el 23 y el 25 %, mientras que la suma de los sufragios a los DS y a “la Margherita” sobrepasó el 31 % en las legislativas de abril de 2006 .

La explicación que los líderes DS y DL dan a este hecho es que hasta ahora el proceso está protagonizado por los grupos dirigentes (1) y que más adelante, en un proceso constituyente y participativo, el ambiente se animará y crecerán las intenciones de voto.

Se proponen hacer nacer oficialmente el nuevo partido el 2008, después de una asamblea constituyente prevista para octubre de 2007.

El congreso fundacional está previsto para la primavera de 2008 (aunque no es descartable que se anticipe a febrero de 2008) y se prevé que el partido se presente como tal en las elecciones europeas de 2009.

Se trata de una operación difícil, no exenta de problemas y accidentes (por el momento una parte de los DS se ha plantado y no sigue el proyecto) y que, pese a ser muy específicamente italiana, tiene un cierto impacto -como estamos comprobando estos días- más allá de las fronteras de Italia.

En efecto, un elemento importante de la discusión, junto a la cuestión del laicismo (que ha tomado una gran importancia) es cuál será la ubicación europea e internacional del futuro partido (en concreto si formará parte o no del PSE y de la IS).

Actualmente los DS forman parte del PSE y de su grupo en el Parlamento europeo (que cuenta con un total de 14 diputados y diputadas de “L’Ulivo”) , mientras que "La Margherita" es miembro fundador del Partido Demócrata Europeo, y sus 9 europarlamentarios están integrados en el grupo liberal (ALDE) del PE.

 

Las cuestiones en litigio.

Para entender algunas de las cuestiones el litigio que hay tras el proyecto, resulta útil leer el "Manifesto per il Partito Democratico” (2) que Romano Prodi encargó, el 2006, a trece personas del mundo cultural y político (Rita Borsellino, Liliana Cavani, Donata Gottardi, Roberto Gualtieri, Sergio Mattarella, Ermete Realacci, Virginio Rognoni, Michele Salvati, Pietro Scoppola, Giorgio Tonini, Salvatore Vassallo, Luciano Violante, así como el socialista Giorgio Ruffolo, que renunció, por discrepancias con la orientación que tomaba el grupo de trabajo).

El documento, que se hizo público en diciembre de 2006, tiene catorce páginas y un resumen de sus puntos destacados podría ser el siguiente:

  • Lo que unirá a los afiliados y afiliadas del PD es el “interés nacional”. El manifiesto empieza diciendo: "Noi, i democratici, amiamo l’Italia".
  • Las palabras claves del nuevo partido son: libertad, igualdad, solidaridad, paz y dignidad de la persona: "Estos valores", dice el Manifiesto, "tienen sus raíces más ocultas en el cristianismo, la ilustración y su compleja y sufrida relación. Se alimentan tanto del pensamiento político liberal, como del socialista, como del católico democrático”.
  • La ubicación europea e internacional la define en estos términos "Queremos (...) contribuir a renovar la política europea, dando vida, con el PSE y las otras componentes reformistas, a un nuevo y amplio campo de fuerzas, que supere la ausencia de orientación política en la escena continental. Y queremos concurrir a la construcción en el mundo de una nueva alianza entre aquellos que quieren hacer de la globalización una oportunidad para la mayoría, y no una ocasión para reforzar el poder y la riqueza de unos pocos”.
  • El método de las primarias para la elección de candidatos y candidatas es irrenunciable.
  • El laicismo del futuro partido, lo describe como la presencia en él de las diversas visiones morales y especialmente religiosas: "Concebimos la laicidad no como ideología antirreligiosa ni tampoco como el marco de una presunta e ilusoria neutralidad, sino como el respeto y la valorización del pluralismo en las orientaciones culturales y las convicciones morales, con el reconocimiento de la plena ciudadanía -y en consecuencia, de su relevancia en la esfera pública y no sólo en la privada- de las religiones. Las energías morales que emanan de la experiencia religiosa, cuando reconocen el valor del pluralismo, representan para nosotros un elemento vital de la democracia”.

 

La cuestión del laicismo

No es extraño que la cuestión de la laicidad, y la importancia que asuman en el futuro partido los sectores más centristas y confesionales, hayan significado un motivo de litigio.

Gavino Angius, autor de una de las dos mociones contrarias al proyecto del PD en el congreso de los DS, dijo en su intervención congresual que "en el manifiesto fundacional del nuevo partido, la palabra “izquierda” no aparece en ninguna parte, y en cambio hay una referencia al cristianismo ya desde el segundo párrafo”.

En efecto, las referencias a las raíces cristianas de Europa, que fueron obviadas en el proyecto de Constitución europea, pese a la insistencia del Vaticano y de los sectores políticos confesionales, figuran entre los signos definitorios del futuro partido italiano.

El telón de fondo en el que hace falta situar esta cuestión es el que se ha denominado una “ofensiva ratzingeriana contra el relativismo" que, como ha escrito Toni Comín, "se dirige hacia la línea de flotación de una modernidad que ha construido la razón (la ciencia) y la libertad (la ética) desde la autonomía respecto al cristianismo" (3).

En la medida que, como escribe Comín, "el dardo moralizante del Papa parece dirigirse contra una cultura que ha roto con la visión tradicional de la familia y defiende el matrimonio homosexual, ya no rehúsa el divorcio, abre con cautela el debate sobre la eutanasia o no quiere prohibir, sin más, la investigación científica con células madre ", esta discusión sobre las posiciones del futuro PD, que se produce en un contexto de endurecimiento ofensivo de los sectores católicos más conservadores (4), tiene una importancia evidente, también para nosotros.

En los sectores DS, que en su congreso se mostraron críticos o abiertamente contrarios al proyecto de constitución del PD (y a su eventual “irradiación europea”), se temió la influencia futura que los sectores popular, democristiano y " Teo-dem" de la "Margherita" (Franco Marini, presidente del Senado, Pierluigi Castagnetti, vicepresidente de la Cámara de diputados, Rosy Bindi, Paola Binetti, expresidenta del Comité "Scienza e Vita", todos ellos próximos a Rutelli), puedan llegar a tener en relación a las orientaciones políticas del futuro partido (5).

De otro lado, como es lógico, estos sectores democristianos de la "Margherita" son, también, junto con Rutelli, los más radicalmente hostiles a un ingreso del futuro PD italiano en el PSE.

La ubicación europea e internacional del futuro PD y su definitiva identidad ha sido también un importante elemento de litigio. Sobre todo porque hay posiciones contrapuestas respecto al PSE.

Italia es el país europeo dónde se habla más del PSE. Sus siglas, el nombre de sus dirigentes y, más en general la cuestión de la identidad socialista, aparecen constantemente en el debate político y en los medios de comunicación. De hecho, y desde hace tiempo, la identidad del futuro PD se discute públicamente no sobre cuestiones de programas concretos sino -como en una especie de subrogado identitario- sobre su futura adscripción europea.

Haciendo de necesidad virtud, este es un dato positivo. No sólo porque constituye un elemento de impulso para debatir sobre las perspectivas estratégicas de agregación y de innovación de los socialistas, socialdemócratas y progresistas en Europa por hacer un verdadero sujeto político europeo, sino por el hecho mismo de que el debate italiano traspasa las fronteras.

 

La "derivada francesa"

Apenas acabados los congresos de los DS y de la "Margherita" tuvo lugar, en efecto, la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas.

Esta coincidencia tiene importancia, desde mi punto de vista, porque es probablemente la primera vez en que dos procesos políticos nacionales en Europa se entremezclan afectando de manera substancial y relevante los respectivos sistemas de partidos y sus posibles evoluciones futuras. Con todas las minúsculas y entrecomillados que hagan falta, no dudo en calificar este hecho de “histórico”, por estar tan lleno de oportunidades y riesgos para nuestra política europea y nacional.

Como es sabido, en Francia Nicolas Sarkozy obtuvo el 31,17 %, Ségolène Royal el 25,87 % y François Bayrou el 18,57%.

Bayrou, candidato de la "Union de la Démocratie Française" (UDF) hizo valer sus resultados en una comparecencia pública en la que se mostró más crítico con Sarkozy que con la candidata socialista, sin pedir el voto para ninguno de los dos (6).
Dijo que su resultado no era el fruto de un “voto circunstancial” sino que "creaba una nueva fuerza”. Y recordó que "con Romano Prodi y Francesco Rutelli fundamos el Partido Demócrata Europeo y tenemos una idea clara del camino a seguir" .
A continuación anunció la creación en Francia de "un nuevo partido político, el 'Parti Démocrate'", que será "un partido central, no centrista, que irá lejos hacia el centroizquierda y también hacia el centroderecha" (7).

Este partido estará presente en las futuras elecciones, empezando por las legislativas del 10 y el 17 de junio, con candidaturas en las 577 circunscripciones francesas.

En Italia, comentando el resultado de la primera vuelta francesa, Massimo D’Alema habló de un "resultado extraordinario de los socialistas franceses, mejor que con Mitterrand". Fassino envió un mensaje de felicitación a Ségolène Royal en el que decía: "Estamos todos contigo por este magnífico resultado y te apoyamos con pasión y confianza para la segunda vuelta".

Por el contrario, Rutelli se felicitó por el ''gran triunfo de Bayrou". Este había enviado un mensaje en vídeo al congreso de la “Margherita” agradeciendo el apoyo a su campaña.

Rutelli comentó que los resultados franceses demostraban "que los socialistas no son en absoluto suficientes y que en el Parlamento europeo acaban siempre haciendo acuerdos con los conservadores”. Su conclusión fue que “en Italia llevamos una ventaja de 12 años”.

Los sectores de los DS apuntaron estas contradicciones del PD en gestación. Pasqualina Napoletano, vicepresidenta del Grupo del PSE en el Parlamento europeo pidió "a los dirigentes de la 'Margherita' y al presidente Prodi gestos e iniciativas de apoyo a la candidata socialista". Y Valdo Spini, un exvicesecretario general del viejo PSI y diputado de "l’Unione" se dirigió a Prodi y a Rutelli para que "pidan a su colega de partido François Bayrou que solicite el voto para la candidata socialista”.

Si el PD italiano existiera ya, esta dislocación habría tenido todavía más importancia.

 

La cuestión del Parlamento europeo

Más allá de las discordancias, queda la cruda realidad de que, tras las elecciones europeas de 2009, los candidatos y candidatas del entonces previsiblemente constituido PD italiano tengan que definir a qué grupo parlamentario se adscriben en el Parlamento europeo.

En la legislatura actual (con 77 escaños italianos sobre un total de 782) hay 14 miembros italianos en el PSE (8) y 12 en el ALDE (9). A éstos hace falta añadir 7, que están al GUE (10).

Si se mantuviera un peso similar (o un eventual incremento) del centroizquierda italiano en el próximo Parlamento europeo, su adscripción al PSE, al ALDE o a un eventual nuevo grupo minoritario no sería una cuestión de poca importancia.


Los mensajes de Poul Rasmussen y Martin Schulz, en nombre del PSE y de su grupo en el Parlamento europeo, han consistido en afirmar que el lugar "natural" del futuro PD, es la familia socialista y socialdemócrata. Ya en el último congreso del PSE en Oporto (diciembre de 2006) se aprobó una modificación estatutaria para facilitar las cosas al futuro partido italiano.
Pero Rutelli ha dicho en repetidas ocasiones que el futuro PD puede trabajar "con" el PSE, pero no "en" el PSE. Y a la salida del congreso de los DS, Gavino Angius, que abandonó su partido a causa de este asunto, declaró taxativo que "el PD no estará nunca en el PSE. Lo dice Rutelli. Y Fassino ha renunciado a la batalla".


Las posiciones de Prodi (que ha vuelto a habla de la creaci ón de un "Ulivo" mundial y de la unidad de "todos los reformistas" en el Parlamento europeo) así como las de Rutelli (que insiste que hace falta crear un "partido demócrata europeo" en torno al grupo que encabeza con Bayrou) son debidas a que creen que en Europa la inercia hacia la derecha y la propia fuerza de las cosas acabará conduciendo a una confluencia "natural" del PSE hacía los "demócratas europeos", en una "tierra de en medio", una "casa común de los reformistas"; centrista y de anchos contornos.

Es comprensible, en este sentido, que un sector de los DS haya dicho que no quiere participar en este proyecto. Quieren impulsar un movimiento que denominan "Sinistra Democratica per il Socialismo europeo” para formar un partido que reúna a todos “aquellos y aquellas que creen en los valores y la fuerza de la izquierda y del socialismo europeo”. Lo han hecho sin dramatismo y con la voluntad de un posible reencuentro futuro con sus compañeros y compañeras DS.

Por el momento, pues, un proceso para agrupar fuerzas, las ha dividido. El nuevo movimiento cuenta con parlamentarios suficientes para formar grupo propio en la Cámara de Diputados y probablemente en el Senado.

 

Las "cuestiones socialistas"

En el relato introductivo de Piero Fassino en el congreso de los DS se dirigieron mensajes relativos al socialismo (mencionado en 31 ocasiones), al menos en cuatro direcciones:

  • Se dirigió a los sectores contrarios o críticos con el proyecto de PD, diciendo que la mejor manera de impulsar los valores del socialismo debería consistir justamente en participar activamente en la constitución del PD;
  • Se dirigió a los dirigentes del PSE y de la IS presentes en el congreso (Rasmussen, Schulz, Papandreu, Kurt Beck, etc.), para afirmar su voluntad de mantenerse en la familia socialista europea e internacional;
  • Se dirigió también a los socialistas italianos ("Socialisti Democratici Italiani", SDI) provenientes del tronco del PSI y liderados por Enrico Boselli, que reunidos en congreso el 14 de abril, se manifestaron muy críticos con el proyecto del PD (11) y acordaran la formación de una Constituyente socialista para reagrupar la diáspora creada por la crisis del viejo partido en la etapa final del liderazgo de Craxi.
  • Y, finalmente, Fassino tuvo que dirigirse, en un ejercicio más arduo, a sus aliados de la "Margherita" para recordarles que "en este momento más de la mitad de los 185 partidos de la IS son fuerzas de inspiración cultural distinta a la socialista". Mencionó como ejemplos el Partido del Congreso indio, y el PT brasileño.

 

Tres  comentarios finales

  • Para el gobierno Prodi, la perspectiva de constitución del PD tiene aspectos positivos (es una vieja aspiración personal, y en principio se puede suponer que las disputas entre DS y DL disminuirán en cantidad e intensidad, dando así una mayor estabilidad a la mayoría y al gobierno). Pero no puede descartarse que los adversarios a la constitución del futuro PD (que pueden encontrarse en los campos más insospechados) piensen que la mejor manera de hacer abortar el proyecto sea hacer caer el gobierno -que dispone de una mayoría fragilísima- lo antes posible.
  • Hay siempre aspectos positivos en la idea de agrupar fuerzas. Además, el proceso abierto hacia la creación del PD invita y puede suscitar otras convergencias, en la izquierda y en el centroderecha. Para la democracia italiana, que ha evolucionada hacia el bipolarismo, pero al precio de una fragmentación partidista enorme, esto puede llegar a ser algo positivo. Si las confluencias se producen, pueden ser una buena respuesta a los peligros de derivas populistas o al riesgo de un eventual regreso de la derecha al gobierno.

Pero las incertidumbres son considerables y qué lógicas prevalecerán al final sigue constituyendo una cuestión totalmente abierta. En principio, la ventaja del planteamiento constitutivo del PD es que está acotado en el calendario y que el resultado es verificable: como máximo en el horizonte de junio de 2009 sabremos con precisión qué ha pasado y cuál es el fruto del proceso.

  • Queda una última cuestión, la más de fondo. En todas estas discusiones, ¿de qué se trata?: ¿de hablar de los políticos, de los partidos y de las instituciones?, o ¿de hablar del ciudadano y de la ciudadana concretos y de sus problemas?

El riesgo más evidente, en todo este asunto del “Partito Democratico” , es que la discusión sobre los contenedores (el propio partido, su composición, su ubicación europea, sus líderes, sus tensiones internas, etc.) adquiera una preeminencia tal sobre la discusión de los contenidos (sus objetivos, su programa, sus análisis concretos de los problemas de la gente y de las soluciones a proponer, etc.) que acabe fatigando totalmente a la opinión pública y favorezca los planteamientos populistas.

Este peligro es más evidente si añadimos que una de las principales cuestiones de la actualidad política italiana es una enésima discusión sobre la ley electoral (incluyendo la perspectiva de un referéndum), con un agrio debate entre partidos “grandes” y partidos “pequeños”.

En Catalunya hemos tenido una muestra de estas experiencias con la prolongada discusión del Estatuto. Pero la situación de Italia, en este sentido, es extrema: una “autorreferencialidad” de los partidos y una batalla de egos entre los líderes que (es lo menos que puede decirse) no deberían ser un motivo de inspiración para nosotros.

 

Raimon Obiols.
Europarlamentario por el Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC-PSOE).

(1) Se ha descrito el proceso, en este sentido, como “una fusión fría”, y el presidente del Senado, Franco Marini (DL) ha comentado que "ve un escepticismo generalizado entre los actores de la construcción del nuevo partido”.

(2)http://www.diario.it/content/documents/dl000148.manifesto.partitodemocratico.pdf

(3) Toni Comín, Debates religiosos en Italia, revista El Ciervo, 27.02.07.

(4) Su tono puede calibrarse en las declaraciones, simultáneas a los congresos de los DS y DL, de monseñor Angelo Amato, que fue el principal colaborador del entonces cardenal Ratzinger en el Santo Oficio, a partir de 2003, y es ahora el número dos de la Congregación para la doctrina de la fe. Según Amato, además del "abominable terrorismo de los suicidas" existe también un " terrorismo de rostro humano", que incluye el aborto, la eutanasia, la píldora abortiva Ru 486, los laboratorios dónde se manipulan embriones y los Parlamentos que aprueban leyes contrarias al ser humano, parangonando a las sectas satánicas que practican un "culto sacrílego del mal" (Corriere della Sera "Vaticano: terrorista chi propaganda l’aborto, 24-04-07").

(5) El proceso de elaboración y la agria discusión parlamentaria y mediática, a partir de febrero de 2007, del proyecto de ley sobre los denominados “Dico” (“Diritti e doveri delle persone stabilmente conviventi") ha sido un anticipo. No es anecdótico recordar, en el mismo sentido, que Rutelli (que pasó del partido radical al ecologista, para ir después a la “Margherita”), se casó por lo civil en 1982, y confirmó de nuevo su matrimonio por la Iglesia, quince años después, en una ceremonia pública oficiada por el cardenal Achille Silvestrini.

(6) El diario conservador "Le Figaro" señaló en una editorial que para Bayrou "apoyar a Ségolène Royal ... sería correr el riesgo de una victoria de la izquierda que arruinaría su proyecto de construir un Partido Demócrata sobre las ruinas del PS”.


(7) Su antiguo aliado y exprimer ministro, Jean-Pierre Raffarin, comentó que "el PD será el sexto partido en el que participa Bayrou".

(8) 9 DS, 3 exDS, 1 "Italia dei Valori" y 1 SDI.

(9) 8 "Margherita", 2 lista Bonino, 1 "Movimento repubblicani europei" y 1 "Uniti nell'Ulivo".

(10) 5  "Rifondazione" y 2  "Comunisti italiani".

(11) En el congreso SDI, Boselli propuso "reagrupar la diáspora socialista" pero rehusó la adhesión al PD, un partido que definió como "apartándose de las experiencias socialdemócratas europeas" y "fundamentado en un compromiso con el Vaticano" vía la "Margherita", a la que describió como "un partido confesional"