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| José Luis
Ortiz Nuevo Gran Teatro de Tacón: Beneficio de Doña Cándida
La Torre. Primera Actriz de carácter jocoso. ... Después de una brillante sinfonía se
pondrá en escena la chistosa comedia del género andaluz, producción del acreditado
poeta Don Tomás Rodríguez Rubí, en tres actos y en verso titulada: Toros y
Cañas, cuya dirección está a cargo de Don Pedro Iglesias, y el interesante papel
de Currillo, por el aplaudido gracioso Don Vicente González. En una de las escenas de la
comedia se cantará la famosa canción andaluza conocida por La Caña para
cuya ejecución se me ha brindado generosamente el conocido cantor Don Agustín Reyes,
acabado de llegar de Cádiz. Concluida la comedia se bailará por las Señoras
Arroyo y Cánovas, los Señores Real y Don Manuel Lara, joven gaditano que también se me
ha ofrecido graciosamente para mayor éxito de mi función La Petenera
Gaditana y la cantará al mismo tiempo en la escena acompañándose de guitarra el
precitado Don Agustín Reyes que tantos aplausos ha arrancado en este género de canciones
en los teatros de Cádiz. (Diario de la Habana. 30 de octubre de 1844). En aquel tiempo, veinte años antes de que el flamenco
empezara a reconocerse por su nombre, cuando aún no era género cabalmente distinto y
La caña una canción y no un cante; ya entonces y desde mucho antes
acostumbraban artistas españoles (1) y otro sí extranjeros a cumplir por esos mundos
repertorios de carácter andaluz, distraían a los públicos con sus dramas y sus danzas,
sus canciones, su música; la mar de lejos cantaban, bailaban y tocaban profesionales
excelentes en lo suyo popular, de la tradición y el conocimiento. No sólo en los teatros de la vieja Europa donde
triunfaban bailadoras de lo nacional, naturales del país y forasteras; también por
aquellos lejanos territorios insulares de la pacífica Antilla, como gustaban
entonces de llamarse nuestros antepasados de la isla de Cuba, armaban el taco bailando a
lo andaluz, eminencias diosas sílfides danzarinas fantásticas y tela de famosas, ver
ahí a la prodigiosa Fanny Eissler, que era de Viena. Gran Teatro del Tacón: Última función de baile a
beneficio de la señorita Fanny Eissler. Para dar testimonio público de lo grato que me
han sido las demostraciones de aprecio que he recibido de todos los habitantes de esta
dichosa y opulenta ciudad, le dedico esta noche un baile compuesto por mi estilo nacional
conocido con el nombre de: Jaleo de Jerez. (Diario de la Habana. 10 de
febrero de 1841). Admirable Fanny Eissler, austríaca de nación y capaz de
hacer un arreglo suyo, una coreografía propia sobre el Jaleo de Jerez,
antecedente preciso de lo que en nuestro tiempo llamamos bulería. De modo que no eran únicamente vecinos del país los
embajadores del arte meridional, sino también adorables centroeuropeas, cultivadas,
requetefinas, cultas, quienes escogían piezas del nuestro patrimonio para interpretarlo a
su manera. Mas no queda aquí la razón del encuentro y el honor del
mestizaje. Miren como el viaje continúa: el barco que va y viene por los mares de la vida
juntando emociones nos trajo, aquellos años cuando mediaba el proceloso siglo XIX, a una
fabulosa negra, cantadora y cantante, hija de La Habana: María Loreto Martínez, de
quién sabíamos había puesto de moda el tango en Madrid (2), y ahora hemos sabido de su
formación trianera para decirlo todavía más hondo sensual y vivo. Protegida por el que fuera Intendente de La Habana, Don
Francisco Aguilar, cuando éste debió volver a la metrópoli, destinado a Málaga, lo
acompañó y fue que: Habiendo manifestado extraordinario gusto por la
música y poseyendo una voz extraordinaria, en extremo agradable y de afinación perfecta,
le pusieron los mejores maestros; pero la familia de Aguilar se vio obligada a cambiar de
residencia y pasar a Sevilla. Aquí no sólo se le proporcionó el medio de aumentar sus
conocimientos en el arte musical, oyendo a los mejores cantantes de España, sino de
aprender aquellas melodías nacionales tan picantes por su cadencia, tan graciosas en su
estructura y tan enérgicas por el estilo, que las hacen ser las más populares de las
canciones nacionales. Después de algunos años se casó María con Don
Mariano Moreno, capitán del Regimiento de San Fernando, y apenas transcurrido uno, la
muerte de su protector y el haberse comprometido su esposo en los asuntos políticos la
obligaron a emigrar, viéndose por tal motivo reducida a la mayor miseria. Pero María
sufrió sus desgracias con heroísmo y la música de Andalucía era su único
recurso. (Faro Industrial de La Habana. 18 de agosto de 1850). (3) Heroísmo habanero para superar las tremendas fatigas,
como las de hoy en aquel paraíso, olvidás con el recurso de la música, el talento de la
voz, la fuerza del compás, el impulso del ritmo, el sacrificio del trabajo, la cadencia
del canto popular, o nacional como le decían entonces; fabricando un género nuevo que,
años después, se reconocería formalmente como flamenco, en exactitud por considerarlo
sinónimo de gitano, y acordándose, entre otras referencias, de aquellas trianeras que,
haciendo otro viaje, muchísimo más corto (4) pero no menos fructífero, cruzaban el
puente para ir a Sevilla a lucir sus jaleos en unión de las bailadores bolera, de lo
mejorcito de la capital: Bailes del país: En el acreditado y elegante Salón
del Recreo que tiene establecido Don Manuel de la Barrera en la calle Tarifa número 1,
habrá hoy sábado extraordinario ensayo de bailes nacionales o de palillos, al que
asisten además de las discípulas las mejores boleras de esta capital, y además un
cuarteto compuesto de dos jitanas y cantadoras y tocadoras de guitarra de los más
afamados. Dará principio a las nueve en punto. (El Porvenir. 6 de diciembre de
1856). Evidencias reales de un formidable proceso de cruzamientos
habidos en las horas del arte, señalado en el rastro de dos sustanciales formas naturales
del festejo: la de la bulería y el tango, principios de todo y herencia capital de lo
mestizo: lo negro lo gitano y lo andaluz en síntesis divina para alumbrar el júbilo y
recrearse por la precisa necesidad de gozar de los momentos justos. Fue así que tambores palillos palmas y guitarras
condujeron al torrente ritual y rítmico por la senda de la hermosura, y descubrieron el
impulso debido a los bailes de reunión, aquellas generales danzas de La Habana y Cádiz y
Triana y Jerez y Granada reinando en sus alturas: maravillosas y sencillas demostraciones
públicas en patios y estancias íntimas que de seguida subieron a los escenarios para
solaz de unos y acomodo de sus practicantes, artistas del común pero sobresalientes y
triunfales, incluso allende los mares: Teatro Villanueva: Escogida y variada función a
beneficio de Don José María Llorente, Director y parte del cuerpo coreográfico.
Programa: 1º. Pieza en un acto Un bofetón y soy dichosa. 2º. La preciosa
tonadilla Los majos del rumbo, por la Señora Lirón y el Señor Flores. 3º.
La graciosa pieza del género andaluz, nueva en esta capital, parodia del magnífico drama
Guzmán el Bueno, que se nombra El Tío Zaratán, estando a cargo
de Don Joaquín Ruiz el papel de Tío Zaratán. 4º. Cuadro bailable andaluz titulado
El rumbo macareno. 5º. Concluyendo con el aplaudido sainete El soldado
fanfarrón, en el que se bailará por Doña María Arroyo el verdadero y popular
Zapateado de Cádiz y Los Panaderos, con acompañamiento de
guitarra. Y bailará también el señor Palomo, por deferencia de su director y
compañeros, El Zapateado, del modo que arriba se expresa. (Diario de La
Marina. 15 de abril de 1856). Iban y venían las personas, sus palabras, los soníos de
sus músicas y las piruetas de sus danzas, de teatro en teatro y también de fiesta; las
reuniones dichosas para distraerse en comunión de la armonía y lograr el gusto. Lo
propio ocurría en aquellos Salones de Bailes del País, precursores de los Cafés
Cantantes, propicios a lo bolero andaluz y los jaleos, propicios a los tangos: ... No tardó en llegar la vez de las danzas, y una
joven de cobriza tez, cabellos crespos y ojos de azabache, como dicen los españoles,
bailó el tango americano con extraordinaria gracia. El tango es un baile de negros, que
tiene un ritmo muy marcado y fuertemente acentuado... Así lo vio y escribió Charles Davillier en 1862 (5)
fijando con exactitud y claridad la naturaleza de los tangos y otro sí su espléndida
encarnación andaluza, recién adquirida. Modelo y ejemplo de
aquel viaje ultramarino que no sólo enriqueció a los mercaderes de negros y a quienes
los compraban para explotarlos como animales, sino también, y tal si fuese necesaria
supuración de llantos por el sudor de la alegría, nos regaló de formidables sones que
dieron al flamenco otra imagen festiva y rítmica, fundamental, fuente de lujo natural del
pobrerío, limpia caudalosa y ardiente para cantar bailar y tocar guitarras tambores
palmas tiples claves güiros la mar de sonoros en un interminable ir y volver constante,
como las olas (2)Miren lo que publicó el Diario de La
Marina el 15 de agosto de 1850: La negra María: La famosa negrita María
Martínez, que introdujo en Madrid la afición del Tango, y que recordarán nuestros
lectores fue pensionada hará dos años por S.M. La Reina, está en estos momentos siendo
el encanto del mundo filarmónico parisiense. El miércoles pasado dio un concierto en la
sala Hertz que ha sido un verdadero acontecimiento. Es preciso advertir que ya desde su
llegada se habían ponderado tanto los talentos de esta Alboni de color de azabache que
todo el mundo esperaba con ansia la ocasión de poder admirarla. Así sucedió que el
miércoles a pesar del elevado precio de los billetes la sala Hertz estaba tan colmada de
espectadores como no se había visto hacía mucho tiempo: los españoles abundaban en la
concurrencia. (4) (5) |