Anna Politkóvskaya
Cada día tengo ante mí decenas de carpetas. Son las
copias de los expedientes de las causas penales de personas encarceladas
o que se encuentran bajo investigación por "terrorismo". ¿Por
qué la palabra "terrorismo" entre comillas? Porque
la mayoría de esas personas han sido designadas terroristas.
Y esta práctica de “designar terroristas” no sólo
desplazó en 2006 la verdadera lucha antiterrorista, sino que
comenzó a multiplicar a los deseosos de venganza, a potenciales
terroristas. Cuando la fiscalía y los tribunales trabajan
no en aras de la ley ni para castigar a los culpables, sino por encargo
político y para rendir cuenta antiterrorista al Kremlin, las
causas penales se fabrican como tortillas.
La cadena de montaje para “conseguir confesiones” garantiza
de manera magnífica buenos indicadores de “lucha contra
el terrorismo” en el Cáucaso del Norte. He aquí lo
que me escribieron las madres de un grupo de jóvenes chechenos
condenados: “Las prisiones reformatorias se han convertido
en campos de concentración para los jóvenes chechenos
que han sido condenados. Son discriminados por motivos étnicos".
"No les permiten salir de las celdas ni de los calabozos de castigo. La
mayoría o casi todos los jóvenes han sido condenados en causas
amañadas, sin pruebas. En condiciones de extrema crueldad, sometidos
a humillaciones de su dignidad humana, ellos comienzan a odiar. Y es todo un
ejército de hombres que volverán adonde nosotros con sus vidas
y sus mentes destrozadas...".
Honestamente, temo su odio. Temo, porque rebasará los márgenes.
Tarde o temprano. Y no serán los investigadores que los torturaron
quienes pagarán los platos rotos. Las causas de los “terroristas
designados” es el campo en el que chocan frontalmente dos posturas
ideológicas sobre lo que ocurre en la zona de la “operación
antiterrorista en el Cáucaso Norte”: ¿combatimos
la ilegalidad con la ley? o ¿golpeamos con nuestra ilegalidad
la de ellos? Estos dos enfoques chocan y sacan chispas hoy y también
lo harán en el futuro. Como resultado de la “designación
de terroristas” aumenta el número de aquellos que no
quieren conformarse con ello.
Hace poco, Ucrania extraditó a petición rusa a Beslán
Gadáyev, detenido a comienzos de agosto durante una verificación
de documentos en Crimea, donde vivía en condición de
desplazado forzoso. He aquí unas líneas de una carta
suya fechada el 29 de agosto: “Después de que me extraditaron
de Ucrania a Grozni me llevaron a un despacho y me preguntaron inmediatamente
si yo había matado a la gente de la familia Salíjov,
a Anzor y a su amigo, un camionero ruso. Juré que no había
matado a nadie y que no había derramado la sangre de nadie,
ni del checheno ni del ruso. Me dijeron: “No, tú los
mataste'.
Volví a negarlo. Después de que por segunda vez dije
que no había matado a nadie comenzaron a golpearme. Primero,
me dieron dos puñetazos en la zona del ojo derecho. Cuando
recuperé el sentido después de esos golpes me torcieron
los brazos y me esposaron con las manos por delante, y entre las
piernas, por el costado, introdujeron un tubo para que yo no pudiera
mover los brazos aunque ya estaba esposado. Luego me cogieron, mejor
dicho cogieron el tubo por el extremo al que yo estaba enganchado
y me colgaron entre dos cajoneras, a una altura de cerca de un metro.
Corriente eléctrica y golpes
“Inmediatamente después de que me colgaron me fijaron unos cables
en los meñiques de las manos. Un par de segundos después comenzaron
a darme golpes de corriente eléctrica y a golpearme con porras de goma
por todas partes. Sin poder soportar el dolor, empecé a gritar y a invocar
el nombre del Todopoderoso. Como respuesta, para no oír mis gritos me
pusieron una bolsa negra en la cabeza. No recuerdo cuánto tiempo duró aquello,
empecé a perder el conocimiento de dolor. Al ver que perdía el
sentido me quitaron la bolsa de la cabeza y me preguntaron si iba a hablar.
Les dije que sí, aunque no sabía de qué iba a hablar.
Les contesté así para librarme del suplicio aunque sea por un
momento”.
“Me descolgaron y me arrojaron al piso. Me dijeron: 'Habla'. Les respondí que
no tenía nada que decir. En respuesta a mis palabras me golpearon con
el tubo en el que me habían colgado también en la zona del ojo
derecho. A causa de los golpes caí sobre un costado y, ya casi inconsciente,
sentí cómo seguían dándome golpes por doquier...
Otra vez me colgaron y todo volvió a repetirse. No recuerdo cuanto se
prolongó. Me arrojaron agua varias veces”
“Al día siguiente me bañaron, me embadurnaron la cara y
el cuerpo con algo. A la hora de almuerzo vino a verme un policía de
civil y me dijo que habían venido unos periodistas y que yo tenía
que asumir la autoría de tres asesinatos y un asalto. En caso de que
no lo hiciera me amenazó con que abusarían sexualmente de mí.
Acepté. Después de la entrevista con los periodistas, me obligaron
a firmar una declaración en que se decía que todos los golpes
los había recibido durante un intento de fuga”.
El abogado Zaúr Zakríyev, que defendió a Beslán
Gadáyev, declaró a los colaboradores de la organización
de derechos humanos Memorial que en la comisaría del distrito
de Groznenski su defendido fue sometido a abusos físicos y
psicológicos. Como se desprende de la declaración del
letrado, su defendido se declaró culpable de un asalto en
2004 contra efectivos policiales. Sin embargo, los agentes del Departamento
Distrital del Ministerio de Interior decidieron que se declarara
culpable de una serie de delitos en la aldea Stárie Ataguí (distrito
de Groznenski) que él no había cometido.
Según el abogado, el cuerpo de su defendido presenta lesiones
causadas por los crueles malos tratos a los que fue sometido. En
la enfermería del centro de detención preventiva número
1 de Grozni, donde actualmente se encuentra Gadáyev (acusado
de bandidismo, artículo 209 del Código Penal de Rusia),
se levantó un acta médica en la que se dejó constancia
de multiples lesiones, cicatrices, magulladuras, hematomas, costillas
rotas y vísceras comprometidas.
Por todas estas violaciones flagrantes el abogado Zakriev presentó una
queja ante la Fiscalía de la republica de Chechenia.
Anna Politkóvskaya.
Periodista.
Artículo póstumo publicado en el diario ruso 'Nóvaya
Gazeta'.
Nota de la redacción de 'Nóvaya Gazeta'.
Todos nos preguntan si el asesinato de Anna Politkóvskaya está relacionado
con la preparación de su artículo sobre las torturas,
que anunció durante su entrevista a Radio Libertad el 5 de octubre,
un día antes de su muerte. Este texto son fragmentos del material
que nuestra comentarista dejó inconcluso. Se trata del testimonio
directo del uso de las torturas, confirmado por los exámenes
médicos. Además, Politkóvskaya recibió un
vídeo en el que se ve a supuestos miembros de los servicios
secretos chechenos torturando a dos jóvenes. Del cuello de uno
sobresale un cuchillo y sangra abundantemente; el otro yace en el suelo
malherido. Pedimos a la persona que le envió el vídeo
que contacte con nosotros. La filmación la hicieron los mismos
verdugos.
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