Albert Fina: Maestro y creador del derecho laboral

José Luis López Bulla

Llegué aquí de Granada en el año 65 y, prácticamente, a los pocos meses conocí el legendario despacho Fina-Avilés de la calle Fray Luis, de Mataró.

Y como no sabría hacerlo, porque me faltarían sentimientos y emociones, haré un cambio de tercio. En primer lugar, quiero agradecer a Miquel Roca la invasión aparente de competencias que me ha hecho, porque es realmente inseparable la personalidad de Albert, del hombre del movimiento de los trabajadores, abogado laboralista, hombre cultura, periodista, político,...

Es muy difícil y, por tanto, es de agradecer. Y, además es un motivo también de agradecimiento a la excursión que ha hecho importantísima sobre la obra de Albert. Yo creo que no se explica realmente la historia del movimiento de los trabajadores, ni la reciente ni la antigua, si no es a través del acervo cultural, del coraje político y moral de los abogados laboralistas, que tienen un lejano, aunque entrañable, punto de referencia, que es nuestro Francesc Leira. Aquí, en Cataluña, me sorprendió nada más llegar el importantísimo linaje de los laboralistas que había en aquella época. No mencionaré a los afortunadamente vivos, porque me dejaría a alguien, pero sí, de momento a tres: Solé Barberà, Luis Salvadores, y alguien que no aparece casi nunca por ningún sitio, y que yo sé que a Albert, y desde luego a Montserrat, le haría tilín que se dijera hoy aquí, Antonio Cuenca.

Antonio Cuenca es uno de los eslabones más importantes de la ausencia de tutelas de asistencia jurídica de a los trabajadores, con esta más joven generación de abogados laboralistas. Y unos y otros se engarzan, efectivamente, en la gran batalla de ideales democráticos, en la conquista de las libertades democráticas y nacionales del pueblo de Cataluña.

Yo creo que Albert Fina ha sido el más grande de toda aquella generación, y no lo digo aquí, lo he escrito en diversas ocasiones, y de hecho, casi puedo decir que los conocía a todos, y los conozco a casi todos. Una batalla, ya se ha dicho, contra la Dictadura, en el ejercicio y en la tutela del conflicto social, muy a menudo contra la burguesía catalana, hoy llamada púdicamente contraparte, que ha comprado diversos potingues para maquillar sus antiguas biografías, que se confrontaron, es verdad, con todos aquellos abogados laboralistas.

Abogado también, de todos nosotros, y de los que estaban, y de los que no están, también en el Tribunal de Orden Público que ellos conocían, y también después en la democracia su compromiso continuaba. Vale la pena reseñar también la personalidad fuerte de Albert y de Montserrat. Ellos no aplaudieron todas las cosas de Comisiones Obreras, ni falta que hacía. Ellos no aplaudieron todas las cosas del primer avance legal o paralegal del movimiento sindical de Comisiones Obreras, ni del sindicalismo confederal y eso es una cuestión en que ellos fueron a contracorriente, que les honra, por los acicates y los estímulos que pusieron al movimiento de los trabajadores y al sindicalismo confederal.

Yo quisiera decir que Albert Fina fue un maestro y un creador de derecho laboral. El otro día leía un ensayo de un laboralista italiano, un hombre de izquierdas que después fue ministro de trabajo, no sé ahora si con el primer gobierno de Amato o Dalemo, Gino Giugni que decía una cosa sorprendente: "se ha enriquecido más el Derecho Laboral en los juicios, en Magistratura, y en los tribunales de Lo Social, que con la negociación colectiva y con las leyes". Palabras sorprendentes de un jurista, que yo no me atrevería a aceptar así, de repente, pero que me dan que pensar. Y, en cualquier caso, me viene a la memoria la aportación sistemática del iuslaboralismo, en general, y de Albert más en particular. Y, como dice también otro de los maestros italianos que fue miembro del Tribunal Constitucional y después fue presidente de la Junta de Apelación en esta historia que hicieron para la resolución de los conflictos sociales, decía el maestro Romagnoli que "el Derecho Laboral nacido en Weimar está en el congelador". Palabras duras, las de los dos, nuestros amigos italianos, dos hombres de izquierda.

Yo por eso, creo que una de las mejores maneras de homenajear la memoria del maestro Fina es sugerir muy breves y esquemáticas reflexiones: la necesidad de compartir diversamente el paradigma del enriquecimiento del derecho laboral. ¿Quiénes? Los iuslaboralistas, el sindicalismo confederal, con su extraordinaria y rica aportación en la negociación colectiva y la vida parlamentaria. Compartir diversamente quiere decir, "vamos a ver como enriquecemos eso", y diversamente porque la tarea del sujeto social es distinta de la parlamentaria, y todos ellos entre sí también con los iuslaboralistas.

Compartir diversamente el conocimiento del derecho laboral, aunque sea por dos elementos fundamentales: uno, la innovación tecnológica. Aunque solamente sea por la innovación tecnológica, y porque hay que repensar la justicia social en este mundo de la globalización. Hay que repensarla. Obviamente no estarán con nosotros Solé Barberá, Luis Salvadores, ni Albert. Pero quedamos muchos, todos los que estamos aquí, sean sindicalistas, sean políticos parlamentarios o no, y desde luego, esa gran cantera que son los abogados laboralistas. Muchas gracias.

 

José Luis López Bulla.
Secretario General de CCOO de Catalunya entre 1976 y 1995 y, actualmente, diputado en el Parlamento de Catalunya (IC-V).

Discurso pronunciado el 28 de mayo de 2001 en el Palacio de la Generalitat de Catalunya con motivo del acto de homenaje a Albert Fina.